ISAAC BARRIENTOS.EFE
La escritora y periodista ha recomendado "abandonar la obsesión por obligar a los niños a leer, porque eso genera rechazo. Lo que hay que hacer es incitar y motivarles para que disfruten y se diviertan leyendo, porque eso es algo que les acompañará toda la vida".
En esta dirección apunta su último libro, "Ana espía", donde una niña que no concibe pasar el tiempo aburrida, decide convertirse en una improvisada detective y espiar a sus vecinos de arriba para saber por qué se comportan de una manera tan extraña para ella.
La protagonista está repleta de curiosidad y de interés por conocerlo todo, "y así son todos los niños, son muy inteligentes, por eso no hay que infantilizarlos con la literatura, sino estimular el desarrollo de esa curiosidad también con el lenguaje, porque si hay una palabra que no entiendan la buscan en el diccionario", ha puntualizado.
La literatura infantil, ha señalado por otra parte, es un sector "que aguanta bien la crisis económica porque los libros para niños se siguen vendiendo y leyendo", sin embargo, el problema es el gran competidor de los audiovisuales, "especialmente los vídeojuegos".
Pero Lozano tiene una visión optimista y ha considerado que "es posible compaginar la lectura con la consola y con Internet: hay tiempo para todo", aunque no duda en señalar la mayor importancia de los libros "porque es una actividad reflexiva, en contra de la pasividad que fomentan los vídeo-juegos".
A su juicio, los libros y colecciones que tienen detrás potentes campañas de promoción, como "Harry Potter", consiguen resultados "muy positivos" para el resto de la literatura infantil y juvenil porque "aficionan a los niños y los jóvenes a la literatura, y eso no se pierde".
Pilar Lozano compagina periodismo y literatura "escribiendo los fines de semana y en las vacaciones, porque es muy difícil vivir de la literatura infantil, aunque me gustaría dedicarle más tiempo", ha explicado.
Ha publicado, entre otros títulos, "Siete reporteros y un periódico", con el que ganó el premio Barco de Vapor en 2005 o "u00A1No es tan fácil ser niño!", con el que obtuvo el premio Edebé de literatura infantil en 2008.
"Hay un libro para cada persona y para cada niño, solo hay que tener el valor de probar hasta descubrirlo, porque cuando se encuentra se disfruta mucho", ha concluido.