EFE
El museo Whitney de arte contemporáneo estadounidense, fundado en 1930, y el Drill Hall del museo Armory, ambos en pleno centro de Manhattan, se convierten así hasta el 1 de junio y el 23 de marzo, respectivamente, en un espacio de encuentro para los trabajos de 81 artistas contemporáneos de lo más heterogéneo y de cualquiera de las disciplinas artísticas, como pintura, escultura, cine o fotografía, entre otros.
"La Bienal es muy importante para el museo porque es cuando le tomamos la temperatura al arte estadounidense y prestamos especial atención a los artistas contemporáneos", afirmó en conferencia de prensa el director de la institución, Adam Weinberg.
Consideró que la misión "más profunda" de la exposición consiste en "valorar las obras de los artistas del presente", al tiempo que recordó que la idea de la Bienal es en realidad anterior a la propia creación del museo, ya que nació en 1918, en el Whitney Studio Club.
Para Weinberg la exposición es "para observar lentamente" y "dedicarle tiempo".
"Animo a que incluso se vea varias veces, para apreciar realmente todo el trabajo que hay detrás, y la conexión que existe entre las obras. La he visitado 8 veces y en cada una de ellas he apreciado cosas maravillosas de las que antes no me había percatado", agregó.
En esta ocasión, el programa incluye toda una serie de actividades complementarias a la contemplativa del arte, como seminarios con los artistas, participar con ellos en la elaboración de trabajos o incluso ir detrás del escenario para ver de cerca cómo se organiza un acontecimiento artístico como éste, entre otros.
Las comisarias de la exposición, por su parte, Henriette Huldisch, y Shamim Momin, explicaron que para ver la segunda parte de la Bienal hay que desplazarse a otro de los grandes museos de la ciudad, el Armory.
No obstante, recomendaron a los visitantes que no sigan un orden concreto para disfrutar de la exposición, sino que "se pierdan" por ella, y que comiencen por cualquiera de las salas, porque todo el trabajo "está unificado".
En esta ocasión se exhiben los trabajos de 81 artistas, plásticos y multimedia, así como de otras disciplinas, entre los que únicamente hay tres latinoamericanos, la mexicana Natalia Almada, el peruano William Cordova y la argentina Mika Rottemberg, todos ellos viviendo a medias entre sus respectivos países y Estados Unidos.
De la cineasta Almada se puede contemplar el documental en vídeo digital "Still from Al Otro Lado", en el que explica cómo un compositor de corridos mexicanos que vive en Sinaloa tiene que elegir entre traficar con drogas o cruza ilegalmente la frontera hacia Estados Unidos.
Rottemberg, por su parte, está presente en la Bienal neoyorquina con otro vídeo artístico, "Cheese" (2000).
Además, los organizadores han lanzado otro espacio artístico, denominado "Open Studio", que contiene una serie de programas que aúnan artistas y público tanto en las galerías de los museos como a través de la red virtual.
En ese espacio se ofrecen los trabajos de cincuenta artistas a través de 80 programas, que permiten el acceso directo a las ideas de los artistas contemporáneos más destacados, y permiten que las audiencias de los museos se amplíen sirviéndose de internet.
Además la organización sin ánimo de lucro Art Production Fund colabora con la muestra del Whitney presentando los proyectos más grandes, entre ellos la gigantesca "Fuente Eléctrica", de los británicos Tim Noble y Sue Webster, que ya se ha instalado en el Centro Rockefeller.