14 de febrero de 2016
14.02.2016
Jesús Garzón | Presidente de la Asociación Trashumancia y Naturaleza

"La red de vías pecuarias que vertebra el país es un patrimonio único en el mundo"

"El planteamiento de la trashumancia tiene que ser ante todo rentable" l "Con el pastoreo itinerante la ganadería extensiva conserva suelos, paisajes y cañadas"

16.02.2016 | 10:19
Jesús Garzón con un rebaño de ovejas trashumantes a su vista.

Jesús Garzón lucha con un infatigable empeño por la pervivencia de la trashumancia. Naturalista y conservacionista, hace dos décadas se echó al monte en defensa de la recuperación del pastoreo itinerante. Fundó el Concejo de la Mesta en 1992, después transformado en Asociación Trashumancia y Naturaleza desde donde se impulsa la conservación de la red de vías pecuarias, "un patrimonio único en el mundo" defiende. Y ese empeño se ha visto ahora reconocido con el inicio del expediente por parte del Ministerio de Cultural para declarar la trashumancia Patrimonio Cultural Inmaterial. Es el tributo a los últimos pastores nómadas, entre los que pervive un pequeño grupo en la comarca de Aliste, los churreros alistanos, con los que Jesús Garzón ha compartido vivencias durante los desplazamientos de los rebaños hasta la sierra sanabresa.

-¿Qué supone el paso dado por el Ministerio de Cultura para llegar a declarar la trashumancia como Patrimonio Cultural Inmaterial?

-Es un reconocimiento al máximo nivel del Gobierno español de que realmente la trashumancia es un patrimonio histórico de enorme importancia. No hay que olvidar que tiene prácticamente ocho mil años de antigüedad; nosotros ahora mismo estamos financiando la excavación de un yacimiento neolítico, de 7500 años, de los ganaderos trashumantes que comenzaron desde el Valle del Ebro hasta el Pirineo. Es algo consustancial a nuestra historia que ha marcado los límites territoriales y todo el sistema viario. Porque los dominios de los pastores desde hace siete mil años son los que luego se han convertido en los grandes ejes de comunicación en la época de los fenicios, luego la de los romanos y cartagineses hasta llegar a toda la red actual. Lo realmente increíble es que todo ese patrimonio es único en el mundo, ningún país tiene una red de vías pecuarias conservadas hasta nuestros días.

-Sorprende más aún que esos cordeles y veredas hayan sobrevivido al progreso y a la revolución tecnológica que ha generado los modernos medios de transporte.

-Desde luego, a pesar del enorme hachazo que supuso a finales del siglo XIX y principios del XX la red de ferrocarriles, que fue lo que cambió por completo todos los desplazamientos en nuestro país. Hay que tener en cuenta que hasta principios del siglo XX todo se hacía andando, ya fuera en carro, en mula, en caballo o en diligencia, pero era a través de unos recorridos que se podían calcular en 20-30 kilómetros al día; no daba para más. El tren supuso mucho más que hoy en día la alta velocidad o los aviones; fue la capacidad de todos los paisanos de desplazarse por todo el país en pocas horas, o en un día o dos como máximo.

-Usted defiende que la red de cañadas es mucho más que un sistema de comunicación, habla de un valor patrimonial.

-Es que el valor de esas vías pecuarias es enorme, ocupan 400.000 hectáreas que vertebran todo el país a nivel peninsular y ha perdurado hasta nuestros días. Por eso, que el Gobierno a través del Ministerio de Cultura reconozca el valor patrimonial es importantísimo, porque esto no solo ha vertebrado el país sino también nuestra cultura. La lengua castellana no es ni más ni menos que la lengua de los pastores. Los vascos, cántabros o riojanos que tenían una lengua común y se entendían entre ellos en las montañas del norte, pero que luego se desplazaban por todo el país. Era como una granada que explota y va desde la costa levantina, por Tarragona, Castellón o Murcia. Además esto tiene importancia a nivel musical, gastronómico, lingüístico, con los topónimos etc.

-Eso explica que el reconocimiento venga del Ministerio de Cultura, que no de Agricultura. ¿No es paradójico que al final la trashumancia se considere más un patrimonio cultural que ganadero?

-Sin duda alguna. Pero la parte productiva de la ganadería, que es la que conserva y gestiona las vías pecuarias, es imprescindible. Nuestra asociación tiene casi 25 años y hemos defendido siempre que las vías pecuarias fueran interdisciplinares a nivel de ministerio, que fuera una gestión transversal. Pensemos por ejemplo en el dineral que gasta el Ministerio de Fomento en las grandes vías, dedicando un 1,5 por ciento a temas culturales, y sin embargo ese mismo ministerio que está destruyendo y afectando a muchísimas vías pecuarias no se gasta un céntimo en mantener ese patrimonio público. Porque al menos debería tener una consideración semejante a cualquier otra vía o infraestructura, solo que para ir andando. No solo es promocionar las altas velocidades, porque también la gente quiere ir andando en bicicleta o a caballo.

-¿No cree que es un planteamiento un tanto romántico en la era de las grandes comunicaciones tan difícilmente compatibles con el pastoreo tradicional?

-Romántica en absoluto en este momento. En primer lugar porque el turismo es la gran industria española, con 60 millones de europeos que vienen a disfrutar de nuestro país, de nuestros paisajes, nuestra cultura o nuestra gastronomía. Por poner un ejemplo, el Camino de Santiago es muy interesante culturalmente, pero desde el punto de vista paisajístico, quitando cuatro rincones, es un desastre porque va todo al lado de grandes carreteras y autovías. Y fíjate lo que supone de revulsivo social, cultural y económico para las zonas por donde pasa. Pero es que todas las vías pecuarias son caminos de Santiago porque los franceses y europeos se enteraron de que existía Santiago de Compostela gracias a los mozárabes. Desde Córdoba, Sevilla, Toledo o desde Mérida todas las grandes ciudades dominadas por el islam, al encontrarse el sepulcro del Apóstol se dedicaron a hacer romerías inmensas a Santiago. Por poner un ejemplo, la Vía de la Plata, que atraviesa Zamora, es el primer camino de Santiago que existe. Tienen una importancia económica y social inmensa.

-¿Entonces pasa por el turismo el futuro de lo que fue toda la cultura pastoril?, ¿cómo encontrar una viabilidad a esta actividad pecuaria?

-El planteamiento tiene que ser ante todo rentable. Y la rentabilidad de la ganadería extensiva está fuera de toda duda. El hecho de que en España, a través de las vías pecuarias, se puedan desplazar tres o cuatro millones de cabezas de ganado pastando gratuitamente durante meses desde el norte hasta el sur en otoño y desde el sur hasta el norte en primavera, eso supone una rentabilidad para los ganaderos impresionante.

-Los pastores no lo han tenido fácil para desplazarse por unas cañadas en muchos casos cortadas o invadidas saltándose a la torera la Ley de Vías Pecuarias de 1995.

-La Ley de Vías Pecuarias ha cumplido 20 años y en muchas comunidades se ha aplicado muy bien, no en Castilla y León donde por desgracia prácticamente no se ha hecho nada. Pero Extremadura por ejemplo la ha aplicado casi al cien por cien, están deslindadas y señalizadas todas las vías pecuarias, con un esfuerzo económico enorme y también el coste social que supone arrancar viñedos u ocupar zonas usurpadas.

-¿Cómo se sostiene la rentabilidad de la ganadería extensiva y la trashumancia que usted defiende?

-Pues en primer lugar porque la trashumancia puede generar muchísimo empleo. Hay que pensar que por cada 500 ovejas se puede generar trabajo para una familia, para que puedan vivir con una calidad de vida digna. Eso supone, por ejemplo, que los diez millones de ovejas que hemos perdido en los últimos diez años en España por las políticas malísimas de nuestros ministerios que han consentido que los ganaderos pudieran cobrar subvenciones sin necesidad de tener ganado, ha sido trágico para nuestro campo. Y además es una de las consecuencias de los muchos incendios forestales que estamos teniendo este invierno.

-¿Si resulta tan rentable la ganadería extensiva por qué está en un imparable declive?

-De no haber perdido esas cabezas de animales, en el sector se podrían haber generado 20.000 puestos de trabajo entre parejas jóvenes, volviendo a los pueblos y a los campos familias, que son imprescindibles para mantener la vida. Por otro lado, la calidad de la carne y la leche transformada en quesos del ganado trashumante y del ganado en extensivo es incomparable. Porque todos los estudios que se han hecho certifican la calidad inmensa de la leche y de los quesos de animales que están comiendo flores prácticamente durante todo el año. Si por parte del Ministerio se acabara con las trabas terribles que están poniendo a la comercialización de los quesos artesanos, se daría el valor justo a estos productos. En toda Europa se pueden comercializar menos en España porque tenemos unos funcionarios absolutamente cerriles que están impidiendo el desarrollo del campo.

-Siempre han defendido el beneficio medioambiental y para la biodiversidad del movimiento de ganado, ¿por qué?

-Es importantísimo. A través de la trashumancia la ganadería extensiva está conservando los suelos, los paisajes y las vías pecuarias. Pensemos que cada rebaño de mil ovejas trashumantes traslada cada día cinco millones de semillas, solo con su estiércol. Como van andando unos 20 kilómetros al día, resulta que esas semillas salen, por ejemplo, de Andalucía, Extremadura o la Mancha y cada semana se han transportado a cientos de kilómetros. Con lo cual, plantas que se pueden extinguir con el cambio climático están encontrando nuevos nichos donde reproducirse. Por otra parte, muy importante, ese suelo y ese estiércol que está mejorando el terreno gracias a la trashumancia es el mayor sumidero de carbono ahora mismo de cara al cambio climático. Si estamos conservando 400.000 hectáreas de cañadas, más cuatro o cinco millones de pastizales extensivos en las montañas de Castilla y León, la Rioja, Aragón o Andalucía, Extremadura o La Mancha en el sur, resulta que somos el mayor sumidero de carbono ahora mismo que puede existir en la Unión Europea. Y todo eso hoy tiene un valor para equilibrar las emisiones de industrias. Estamos hablando de que realmente la trashumancia es un gran programa de futuro, tanto cultural como social, económico y ecológico porque está conservando una biodiversidad única.

-Sin embargo la ganadería extensiva pierde terreno en favor de las grandes explotaciones de producción intensiva. Aún así defiende que tiene posibilidad de sobrevivir, ¿cómo lo ve en los próximos años?

-Con futuro, a pesar del Gobierno. Una ventaja social enorme de los ganaderos trashumantes es que trabajan en equipo. Ahora mismo los ganaderos europeos, por mucho que cobren están metidos en su finca. Aportan una producción de carne, leche y quesos en muchos casos contaminados porque son animales que están en la finca todo el año alimentándose de productos transgénicos. En cambio la ganadería extensiva es todo lo contrario. Son animales sanos, en el campo todo el año que se alimentan de productos naturales del propio campo español, rastrojeras, pastizales, escobas, los montes públicos comunales... Y eso tiene una importancia enorme. Pero es una labor de equipo.

-En claro peligro de extinción, hay quien ya habla de los últimos nómadas.

-Pero ahí están. Y en Zamora existe un ejemplo muy claro que hay que conservar. En una trashumancia como la de los churreros de Aliste participan ocho o diez familias, están en el verano en la sierra de Sanabria y vuelven con la última otoñada, Esa colaboración es única a nivel europeo, no existe en ningún otro sitio una asociación entre pastores, entre ganaderos y familias trabajando todos juntos y llevando sus ganados. En el caso de Aliste son pocos días, pero en las cañadas largas nos pasamos cinco o seis semanas andando, pasando ciudades con los campanillos, los cencerros, los collares, las carlancas de los mastines, los ganchos de los pastores... Y es otra industria adicional importantísima. Es una pena la tristeza que tiene un campo cuando no se oyen los cencerros o los mastines ladrando.

-Vista la situación parece que el futuro de la trashumancia mira más al uso turístico y recreativo que al productivo.

-Ante todo hay que apoyar a los pocos pastores trashumantes que quedan. Buscar todas las soluciones que necesiten para poder mantener esa actividad, porque están cumpliendo una función social enorme de conservar un patrimonio público. Por tanto ayudarles al máximo. Desde la Asociación de la Trashumancia y el Consejo de la Mesta durante estos 25 años les hemos facilitado pastores eléctricos, rediles, tiendas de campaña y sacos de dormir de alta calidad para que puedan hacer bien la trashumancia, equipos de apoyo.

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