La falta de agua mantiene el gran embalse de Ricobayo a menos del 50% de su capacidad

Las centrales hidroeléctricas solo dejan escapar el agua turbinada - l Los ganaderos están satisfechos de vivir una situación "primaveral"

29.12.2015 | 06:10
Una persona muestra el bajo nivel del embalse de Ricobayo, con el agua lejos del gran aliviadero.

Los aliviaderos de los embalses zamoranos están muertos a estas alturas del invierno y solo las turbinas, y no en todas las centrales hidroeléctricas, respiran, al igual que los embalses de mayor capacidad están sedientos de agua y dispuestos a recibir millones de litros de agua en sus cuencos.

Sin embargo, los ganaderos están encantados porque llovió lo justo para que las reses campeen a gusto. "Dicen los viejos que no han visto una zorra con dos rabos, y les extraña que vean una primavera ahora y puedan ver otra primavera en su tiempo", afirma el ganadero Manuel Bárbulo, de Pinilla de Fermoselle, que pone de manifiesto que "las ovejas encuentran ahora más hierba que hubo en abril y comen como si estuvieran en la estación primaveral".

Cuando está a punto de rematar el año 2015, los grandes embalses que marcan la producción hidroeléctrica de Zamora y de la cuenca del Duero siguen tan pendientes del agua como lo están de la nieve los amantes de los deportes de invierno.

El más variable de todos es el embalse de Ricobayo, que semana tras semana ha venido perdiendo volumen de agua hasta el punto de estar a la cabeza de los que más disminución ha sufrido en las últimas fechas en el conjunto del país.

Ahora mismo presenta un aspecto inusual, con gran parte del muro de la presa descubierto y las superlativas compuertas del gran aliviadero sin agua alguna y con la masa de tierra a plena vista. Con una capacidad de 1.400 hectómetros cúbicos, este embalse del Esla almacena en estos momentos 508 hectómetros cúbicos, situándose en algo más del 44% por ciento de su capacidad.

En las mismas fechas del año pasado este importante cuenco zamorano, de Iberdrola, mostraba un importante llenado porque contenía unos niveles altos, con un volumen de 896,65 hectómetros cúbicos. En esta situación, solo deja correr aguas abajo de la presa el recurso turbinado, y ni el más mínimo vertido, según pone de manifiesto el parte de la propia Confederación Hidrográfica del Duero relativo a la jornada de ayer.

La tendencia de este cuenco es ganar algo de volumen porque el agua turbinada, cifrada en 50,7 metros cúbicos por segundo, es algo inferior a las aportaciones que recibe, que son de 61,1 conforme apunta el aforo instalado en el río Esla, en el punto de Bretó.

Aldeadávila, el gran embalse enclavado entre Zamora y Salamanca, dispone de un volumen de 1.896,8 hectómetros cúbicos, logrando una ligerísima subida con relación a la semana anterior, pero mostrándose muy lejos de los 2.322 hectómetros cúbicos que contaba el pasado año por estas fechas. En estos momentos está sencillamente almacenando el tributo que le concede el río Tormes, que en el aforo de entrada fijaba un mero caudal de 4,90 metros cúbicos por segundo. Es un descenso que, en conjunto, marca a toda la cuenca del Duero, que en estas fechas cuenta con unos volúmenes inferiores a los registrados el pasado año.

Es de resaltar las empresas eléctricas rigen con su gestión el cupo de agua embalsada, que hace que en ocasiones incidan en las oscilaciones del nivel, pero son las precipitaciones (aunque sea en forma de nieve) las que realmente imponen la carga de recurso almacenado y disponible.

Los embalses con escasa o sin ninguna capacidad de regulación, por los que el agua fluye como si fuera un río, mantienen sus usuales y altos niveles.

Es el caso de Villalcampo, que con una capacidad de 66,5 hectómetros está a más del 93,5%, y de Castro, encadenado al anterior, que se halla con más del 96% de su capacidad. Ambos embalses turbinan la mayor parte de la aportación.

No están tan boyantes otros embalses de Iberdrola, en la cuenca del Tera, que esperan como agua de mayo las lluvias y las nieves. El pantano de Cernadilla dispone de casi medio vaso para acoger los caudales procedentes del Tera, pues con una capacidad de 255,4 hectómetros cuenta en estas fechas con algo más 135. La tendencia, según refleja la última información de la Confederación Hidrográfica del Duero, es al alza. No así en Nuestra Señora de Agavanzal, que registra más de un 75% de su capacidad y solo está un poco por debajo a como se mostraba el pasado año. A solo 6,4 hectómetros cúbicos de su llenado está embalse intermedio de Valparaíso.

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