El caracol cultural

El bibliobús escolar lleva a cuestas una colección de 4.000 libros y documentos audiovisuales para ponerlos a disposición de los alumnos de 26 colegios e institutos de la provincia

12.09.2015 | 01:17
Escolares hacen cola dentro del bibliobús en una foto de 2010.

Hoy comienza un nuevo curso escolar, y pronto el bibliobús volverá a las carreteras de la provincia para llegar a todos los colegios e institutos de los pueblos y acercar los fondos de las bibliotecas públicas a los alumnos del mundo rural. El bibliobús escolar lleva a cuestas, como los caracoles hacen con sus casas, una colección de 4.000 documentos entre libros, revistas, audiovisuales y publicaciones electrónicas y visita 26 centros educativos varias veces al año para llevar a cabo actividades de fomento a la lectura. Además, en cada parada, ponen todo el repertorio a disposición de los alumnos, que pueden llevarse hasta seis documentos, y de los profesores, que tienen la posibilidad de tomar prestados lotes de libros para que los estudiantes trabajen con ellos en el aula más tarde.

El pasado curso escolar este bibliobús atendió a 26 centros escolares de la provincia: Uno de Zamora, dos de Benavente, tres de Toro y otros 20 de diferentes pueblos, y en cada uno realizó seis visitas, aproximadamente dos por cada trimestre lectivo. Un total de 3.701 alumnos están inscritos como usuarios de este servicio, concretamente 714 de Educación Infantil, 1.688 de Educación Primaria, 1.176 de Educación Secundaria y 123 de Bachillerato, entre todos tomaron prestados 20.297 documentos a lo largo del curso. Por otra parte, 209 docentes de estos centros también poseen un carné para realizar préstamos colectivos.

Curiosamente, los estudiantes más activos son con diferencia los del Colegio de Educación Infantil y Primaria Nuestra Señora de Gracia, de Bermillo de Sayago. Durante las seis visitas que el bibliobús realizó en este centro los 71 alumnos se llevaron a casa 725 documentos, una media de 10,21 por niño, seguidos de cerca por los del colegio Vía de la Plata de San Cristóbal de Entreviñas, que son 97 y tomaron prestados 878 documentos, a razón de 9 por estudiante. Los estudiantes de ESO y Bachillerato parecen menos interesados en la lectura, pues las cifras más bajas de préstamo las acumulan institutos, como Los Salados, de Benavente, con 2,33 documentos por alumno al año, el IES Los Valles, de Camarzana de Tera, con 2,84, y el Valverde de Lucerna de Puebla de Sanabria con 2,89 préstamos por cabeza en todo el curso.

En cuanto al tipo de documentos prestados los libros siguen siendo los más populares frente a los audiovisuales y publicaciones periódicas, sobre todo en el préstamo infantil, en el que siguen representando el 68% de los préstamos frente al 22% de los audiovisuales, el 10% restante corresponde a revistas. Entre los mayores de 14 años los libros suponen el 54% de los préstamos y la parte correspondiente a los audiovisuales asciende al 35%.

Durante una visita, cada clase pasa un tiempo dentro del bibliobús para que los alumnos puedan decidir qué títulos se llevaran prestados a sus casas, y otro tiempo en su aula disfrutando de actividades de animación a la lectura, ya que en el autobús además del bibliotecario-conductor viajan dos pedagogos que desarrollan un amplio programa de actividades en colaboración con el profesorado.

Los escolares tienen el primer contacto con el bibliobús en Educación Infantil. A lo largo de esta etapa, los técnicos intentan acercar al niño a la literatura a través de la narración oral ayudándose de álbumes ilustrados. La lectura en voz alta ayuda a democratizar los textos ya que todos pueden sumergirse en las historias, sepan o no leer con soltura. En estas edades el préstamo se realiza directamente al profesor, quien se encarga del intercambio de los libros entre los niños. A partir de primero de Primaria los alumnos pueden utilizar su propio carné de préstamo personal.

En Primaria los pedagogos tratan de incidir en la comprensión lectora de los estudiantes. En el primer ciclo todavía están adquiriendo el hábito de lectura, por lo que los monitores les proporcionan libros que animan a superar sus dificultades, mientras que a partir de tercero forman "grupos de detectives" para jugar con las derivadas creativas de la literatura, comprender el lenguaje literario, las metáforas de la poesía y las estructuras narrativas. En la Eduación Secundaria los estudiantes comienzan a trabajar con otras esferas creativas como la fotografía, la pintura o la publicidad.

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