Sayago Fiestas patronales de san Agustín en Fermoselle

El orgullo de ser fermosellano

El profesor Antonio Robles exalta en el pregón los valores de "este pueblo maravilloso", cuna de "grandes profesionales" y cuyos festejos "ayudan a recuperar la autoestima"

17.08.2015 | 11:10
Procesión de la Virgen de la Bandera en Fermoselle.

"¿Alguien necesita inaugurar en este pueblo las fiestas de los toros que llevan en el alma todos los fermosellanos los 365 días del año, en cualquier lugar del mundo?". Antonio Robles, hijo de Fermoselle y emigrante como tantos, proclamó ayer el orgullo de ser fermosellano en el pregón de las fiestas patronales de San Agustín que los sayagueses de este rincón de Zamora viven con toda su plenitud. "No conozco ningún lugar del mundo donde el tema de conversación y desvelos de cada día del año, sean sus fiestas" expresó el profesor de Filosofía, escritor y político -es uno de los fundadores del partido Ciudadanos y fue diputado al Parlamento de Cataluña- afincado en Barcelona.

"Me arriesgo a afirmar, que (las fiestas) además de una fuente material imprescindible para comercios y bares, es patrimonio inmaterial donde cualquier fermosellano recupera la autoestima que la condición de emigrante a menudo le arrebata" expresó Robles en un pregón de pura exaltación hacia la tierra que le vio nacer, aunque sin obviar "las paradojas de este pueblo maravilloso, que le ha sobrado impronta para emprender aventuras inciertas y le ha faltado anclar el arao para realizarlas aquí".

Guiado por ese indisimulada pasión por las fiestas del pueblo tan característica de los fermosellanos, Antonio Robles evocó desde la añoranza la vitalidad de un Fermoselle que llegó a ser "la referencia de todos los pueblos de Sayago". Y confesó cómo alardea de esa condición de ser de pueblo; el suyo se sitúa "en un lugar remoto donde la meseta castellana se rompe en peñascos y fallas. Y ya puestos, les cuento la historia de unas gentes decididas, que durante siglos vivieron aisladas y olvidadas por la historia sin más ayuda para sobrevivir que su coraje. Porque.., ¿qué es sino obra de titanes ganarle a berrocales imposibles un palmo de tierra para sembrar cuatro cepas o un olivo? ¿Qué son sino proezas, los infinitos bancales arañados a pendientes suicidas hasta lograr llegar a las arribes más profundas donde la frescura del Tormes o el Duero prometen frutales y aromas de hierba buena? La memoria de nuestros abuelos nos habla de gentes increíbles que fueron capaces de hacer de un peñasco sin agua, un vergel mediterráneo".

Antonio Robles desmenuzó ante sus paisanos los valores de un pueblo que, entre sus singularidades destaca "la obra titánica horadada bajo nuestros pies" en forma de esas "más de trescientas bodegas de pizarra y cantería, vaciadas a base de piqueta y sudor" que "hoy valdrían una fortuna". Y auguró que "algún día esa herencia de nuestros abuelos será fuente de riqueza para ennoblecer el Parque Natural Arribes del Duero". O esa "empalizada de talanqueras, cada cual de su padre y de su madre, verdadero museo al aire libre", en referencia a la plaza de toros de madera que cada año se monta en la Plaza Mayor. "No lo duden, están ustedes sentados en una joya arquitectónica a la que vendrán a visitar en el futuro antropólogos e historiadores de la tauromaquia, y miles de turistas".

Puestos entrar en valores el pregonero no se olvidó de los embutidos de la tierra. "No conozco a fecha de hoy a nadie a quien haya ofrecido una rodaja de chorizo de Fermoselle, que no acabe por pedirme la referencia".

Ante sus orgullosos paisanos, y en presencia del alcalde de Fermoselle que le acompañó en el balcón del Ayuntamiento, Antonio Robles también recordó la cuna de hombres importantes que ha dado la villa. "Entre ellos ha habido grandes profesionales de la medicina, de la ingeniería, del periodismo, albañiles, constructores y restauradores. Francisco Galiana, el hombre que imaginó el agua corriente en Fermoselle, hizo fortuna afuera y regresó para subir el Tormes hasta nuestras fuentes".

En su presentación del pregonero, el alcalde Alejandro Fermoselle destacó la trayectoria profesional y política de Antonio Robles, un zamorano comprometido con la causa antiindependentista en Cataluña. Quizá por ello cada vez que vuelve a Fermoselle, este emigrante encuentra su pequeño paraíso y evoca la infancia, "la única patria que nos pertenece de verdad, la única que no nos pide la vida, sino que nos la da".

El pregón de Antonio Robles coincidió con la procesión de la Virgen de la Bandera junto al patrón de la villa, San Agustín, por las calles de Fermoselle. Una calles que ya están en plena ebullición, preparadas para los grandes días de fiesta que cada año reúnen a miles de personas en la singular y pintoresca capital de los Arribes.

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