Aliste

La hermandad del Santo Entierro de Bercianos recupera «El Calvario» mutilado

Canteros artesanos de Portugal han labrado a mano la cruz, destrozada en un ataque vandálico, que forma parte del Vía Crucis del Viernes Santo

 08:55  
Agentes de la Guardia Civil observan la cruz que fue destrozada la pasada primavera.
Agentes de la Guardia Civil observan la cruz que fue destrozada la pasada primavera. Foto L. O. Z.
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CHANY SEBASTIÁN La cofradía de la «Santa Cruz» de Bercianos de Aliste ha procedido a la recuperación del antiguo calvario de piedra donde tiene su punto álgido, desde hace siglos, la procesión del Santo Entierro de Cristo en la tarde del Viernes Santo con los rezos y el cántico de las «Cinco Llagas», dos de los hitos más importantes de la Semana Santa del cristianismo en España.

El Calvario alistano sufría la pasada primavera el segundo ataque vandálico que llevó a la rotura de una de las tres cruces, la cual quedó en tal estado de deterioro, que la solución ha pasado por la construcción de una nueva de granito. Ahora, en cualquier caso, aparte del grave deterioro histórico, el problema está en lo puramente estético, pues dos de las cruces muestran el tono oscuro adquirido tras pasar siglos a la intemperie, mientras la nueva cruz es prácticamente toda de color blanco.

La cruz ha sido labrada a maquina y a mano por prestigiosos canteros artesanos de la población de Sendim en Portugal. Las cruces antiguas proceden de las canteras de Fornillos de Aliste donde ya no hay ninguna abierta ni canteros que labren el granito alistano por norma de un color más oscuro que el que se extrae y labra en el la región lusa de Tras Os Montes.

El acto vandálico ha tenido, aún si cabe, mayor relevancia en esta ocasión ya que el elemento arquitectónico, patrimonial y religioso, destruido es una de las tres cruces del propio Calvario que representan la Crucifixión de Cristo. En concreto se trata de la cruz que representa a Dimas: el «Buen Ladrón» a la vera a del Cristo. El Vía Crucis de Bercianos tras siglos de respeto ha recibido en los dos últimos años graves atentados. En el acaecido en 2011 se rompieron tres cruces: una junto a la iglesia, otra en la «Fuente del Cura», ambas dentro del casco urbano, y una tercera en las inmediaciones del cementerio. En aquel caso las tres pudieron ser recuperadas. En el caso del ataque de 2012 la cruz del Calvario quedo prácticamente destrozada e irreparable. En ningún caso las investigaciones de la Guardia Civil han podido dar con el autor o autores de los hechos.

El histórico Vía Crucis urbano y campestre del Santo Entierro de Bercianos es el único que hasta ahora mantenía todas las piedras de cantería antiguas dentro del Arciprestazgo de «Aliste y Alba», en la Diócesis de Zamora. Por todo ello historiadores y expertos consideran que «el daño hecho al patrimonio arquitectónico religioso y a la religiosidad popular es algo irreparable». De su existencia escrita se tiene constancia ya al menos desde hace 214 años.

Fue en concreto en el año 1798 cuando se gastaron un total de 10 pesetas y 2 céntimos para agasajar con una convidada a los cofrades que compusieron la calzada del Vía Crucis, entonces de tierra. En 1814 se pagaron 13 reales por recomponer algunas de las cruces del actual Calvario, lo cual demuestra que ya existía con anterioridad. En 1878 se hicieron parte de las cruces actuales con un coste por su labrado, pago al cantero, de 550 reales.

Expertos de Simancas restauran la Urna del Santo Cristo de 1799

En 1799 se adquirió la Urna del Santo Cristo; 1.230 reales aportados por los devotos de Bercianos y pueblos limítrofes. Este emblema de la cofradía se encuentra actualmente en fase de restauración en Simancas (Valladolid).

El pontífice Paulo III rubricaba el 7 de enero de 1536 y estampaba el Anillo del Pescador sobre la Bula emitida para Bercianos de Aliste por el cardenal Francisco de Quiñones que luego el Papa Clemente VII nombraría obispo de Coria. Francisco fue un alistano que de niño se marchó a la Casa de Pedro donde fue subiendo peldaños hasta hacerse merecedor del hábito cardenalicio. Han pasado ya 476 años desde que la bula cobrara vida junto al Campo Marcio en Roma.

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