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El mejor «Baile del Niño»

Los vecinos de Venialbo se visten de gala para festejar al recién nacido en la festividad de San Juan

 11:25  
Las jóvenes danzan en la plaza los típicos bailes tradicionales.
Las jóvenes danzan en la plaza los típicos bailes tradicionales. Foto José Luis Fernández
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J. VARA
Venialbo volvió ayer, festividad de San Juan, a celebrar su más entrañable y emotiva fiesta navideña en honor del Recién Nacido, el «Baile del Niño». Procesión que año tras año recibe más visitantes atraídos por una tradición religiosa y única en el mundo, de adoración al Niño Recién Nacido. El sol se presentaba con fuerza e iba haciendo desaparecer la bonita estampa navideña con la que amanecía la localidad, toda ella de blanco.

El repicar de campanas a cargo Vidal Casado llamaba a los vecinos a la adoración del Recién Nacido, que se iniciaría con la solemne misa de las 12 horas, oficiada por el párroco local y cantada por el coro parroquial, y donde las autoridades locales se verían acompañadas y la procuradora en las Cortes María Isabel Alonso, la alcaldesa de Moreruela y presidente del consejo de alcaldes Manuela Crespo, Clarisa Zúñiga como presidenta del Centro de Iniciativas Turísticas y demás autoridades. Los más pequeños ataviados con trajes regionales, junto con los danzantes, Gabriela Sánchez, Mirian Garretas, Alba Garretas, Loredana Apan, los hermanos David y Jaime Hernando, Marcos Hernández, Cristian Merchán, Héctor Pérez, y María Timis serían los encargados de las ofrendas.

Terminada la eucaristía, comenzaba la procesión del baile del Niño con cientos de vecinos y visitantes arropando a la imagen y a los danzantes, que al ritmo de la flauta y el tamboril de Modesto Martín, tomaban la carretera camino de la ermita del Cristo de la Vera Cruz y desde sus inmediaciones el de regreso hasta la plaza de los Negrillos, junto a la Iglesia para allí bailar el tradicional «Floreo».

La procesión terminaba en el templo de salida, no sin antes en la misma plaza recordar a los difuntos dedicándoles varias oraciones.

Finalizados los actos religiosos, los vecinos departían por los bares locales degustando el buen vino local y las tapas típicas, y el tamborilero Modesto Martín recibía un pequeño homenaje de reconocimiento por su aportación durante los muchos años que ha acompañado en la procesión contribuyendo a la consolidación de esta adoración tan singular y única, recibiendo una placa.

El baile del niño de Venialbo nada tiene que ver con las mascaradas de invierno que se desarrollan en estas fechas en otras localidades. El «Baile del Niño» de Venialbo es puramente religioso, de adoración al Recién Nacido. Es una procesión en forma de baile donde los danzantes siempre dan la cara al niño y van bailando hacia atrás, en señal de respeto y adoración al recién nacido. La tradicional procesión del «Baile del Niño» es muy antigua y estaba enmarcada en las fiestas de invierno que duraban en Venialbo varios días: Nochebuena, Navidad, siguiente a Navidad, San Juan y los Santos Inocentes. A lo largo de su historia, el «Baile del Niño» ha experimentado algunos cambios. En la actualidad es danzado por chicos y chicas, algunos de muy corta edad, pero en sus inicios era bailado por los quintos, solo hombres, debido a la dificultad y dureza del recorrido y también al ritmo rápido del baile y la singularidad de hacerlo hacia atrás para ir dando siempre la cara al Niño. Además antaño se bailaba sin ningún traje especial ( camisa de sarga y pantalón de pana), aunque se protegían del barro con una pieza de cuero los típicos "Leguis", y hoy los trajes regionales de las chicas y el chaleco y fajín de los chicos dando más colorido y vistosidad a la procesión. Por la tarde los danzantes piden el aguinaldo y cantan villancicos para desear a los vecinos unas felices fiestas.

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