UPA-COAG exigen «frenar las importaciones sin control porque arruinan el sector»

La Alianza por el Campo asegura que solo «el 38,2%» de los agricultores y ganaderos zamoranos que cobran ayudas PAC lo son a título principal

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Un ganadero pastorea el rebaño de ovejas por el campo de Sayago.
Un ganadero pastorea el rebaño de ovejas por el campo de Sayago.   Foto L. O. Z.
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Los recortes presupuestarios aplicados al sector agroganadero, el intrusismo, el hecho de que una buena parte de los perceptores de las ayudas a la PAC sean «oportunistas» y no profesionales, el envejecimiento y la falta de relevo generacional, los bajos precios, el incremento de los costes de producción, el incumplimiento de los compromisos adquiridos para la modernización y otros problemas añadidos y perennes como la falta de indemnización de los daños de los lobos y de la fauna llenan de preocupación a la Alianza por el Campo formada por UPA y COAG, según exponen en el balance realizado sobre el año 2012, a punto de concluir. La Alianza exige «precios rentables, frenar las importaciones sin control y los costes abusivos que arruinan el sector».

J. A. GARCÍA
El número de perceptores PAC que son agricultores y ganaderos a título principal (ATPs) en la provincia de Zamora asciende a 4.892 de un total de un total de 12.822, es decir, el 38,20% de un colectivo. EL 62% de los solicitantes de la PAC en el 2012, en Zamora, no son agricultores y ganaderos ATPs, superior incluso a la media regional que se sitúa en el 59 % de los solicitantes, según los datos del balance anual realizado por la Alianza por la unidad del Campo UPA-COAG, que califica la realidad «de preocupante».

La Alianza subraya, conforme a los datos, que «no solo los agricultores y ganaderos profesionales son perceptores de la PAC, puesto que hasta un 59 % por ciento de los solicitantes no son ATP y muchos de ellos no son ni agricultores ni ganaderos».

Esta organización agraria resalta el hecho de que «los perceptores de la PAC mayores de 65 años representen casi el 32% sobre el total, mientras que los menores de 35 años apenas superen el 5%, lo que refleja a las claras el gravísimo problema de envejecimiento y falta de relevo generacional en el sector agrario regional».

«El año 2012 no ha sido bueno para el campo de Castilla y León», asegura UPA-COAG, que apunta «a bajos precios de los productos agrarios, a excepción de los cereales y patata, e incremento de los costes de producción como piensos, energía eléctrica, gasóleo, fertilizantes, semillas, etc., lo que provoca una pérdida de renta constante y progresiva para los productores». Además, precisa, «continúan aumentando de forma escandalosa los márgenes comerciales de la cadena de distribución». Por si fuera poco, «el 2012 ha estado marcado por la aplicación de unas políticas agrarias nocivas para los verdaderos ATP porque, debido a la errónea distribución de los fondos comunitarios que se vienen aplicando, se han producido fuertes distorsiones en el sector agrario, y más concretamente en los agricultores y ganaderos profesionales, creándose una fuerte inmovilidad en la tenencia de la tierra, tanto en propiedad como en arrendamiento, impidiéndose el óptimo dimensionamiento de las explotaciones, la modernización de regadíos o la incorporación de jóvenes a la actividad agraria». T

Para la Alianza esta realidad «es consecuencia del fuerte intrusismo profesional, que durante el 2012 ha seguido sufriendo el sector, en el que no se establece ningún requisito profesional para tener acceso a las ayudas de la PAC».

Ponen de relieve que este año «la Junta de Castilla y León recortó el presupuesto de Agricultura y Ganadería en 100 millones de euros., y que el 2013 los recortes se acentúan con otro 2,44 %». Considera, además, «una arbitrariedad del Gobierno regional romper unilateralmente compromisos asumidos con el sector productor, como la supresión retroactiva de la ayuda de tres euros/tonelada que tenían que haber percibido los remolacheros, las ayudas a la suscripción de seguros agrarios, o bien incumpliendo acuerdos hechos y firmados, haciendo desaparecer la subvención de dos puntos de interés los créditos para modernizar regadíos».

«Los agricultores y ganaderos de Castilla y León asistimos perplejos a incumplimientos flagrantes de la Administración regional en políticas estructurales y en temas tan importantes para ser competitivos como la modernización de explotaciones, convirtiendo subvenciones directas en préstamos para los peticionarios, sin que nadie se sonroje por actuaciones que se puede definir como fraude y engaño, y que afectan muy gravemente a los agricultores y ganaderos».

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