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Director del Colegio Monte Gándara, de El Puente, que cierra una etapa de 38 años de enseñanza 
Sanabria-La CarballedaHilario Borrero Leno

«A los alumnos se lo damos ahora todo más hecho»

«Vine a Sanabria y me quedé porque me encontré muy a gusto aquí, con compañeros y compañeras»

 10:21  

ARACELI SAAVEDRA La Escuela comarcal Mixta de El Puente de Sanabria abrió sus puertas el año 1973. Seis años más tarde llegaba un joven profesor, Hilario Borrero Leno, natural de Portaje (Cáceres) que ha ejercido la enseñanza en sus aulas durante 33 años, 23 como director. Nació el 3 de noviembre de 1951. Tras una parte importante de su vida dedicada a la educación, ayer recibió el agradecimiento de alumnos, profesores, padres y personal no docente del centro sanabrés. A sus 61 años se ha jubilado pero reconoce que todavía hará visitas al centro y al nuevo director. Cuando el último de los profesores salía del centro, tras la jornada escolar, Hilario daba una vuelta por todo el colegio para comprobar que las puertas quedaran cerradas, las luces apagadas y los ordenadores desconectados, como aportación personal por su responsabilidad.

-¿Cuánto tiempo ha ejercido de profesor?

-De profesor 38 ños y estos meses. Primero estuve en Extremadura en los pueblos de Eljas y Torrejoncillo, después tres cursos en Oñate (Guipúzcoa) y 33 que llevo aquí. De esos 33, 23 han sido de director.

- ¿Y por qué vino a Sanabria?

-Vine hasta Sanabria y me quedé porque me encontré muy a gusto aquí, con los compañeros y compañeras de entonces. Me casé en 1983 en Puebla con Toña (Antonia Sánchez Álvarez). Y la verdad es que me he encontrado muy a gusto aquí, en las colegio, en las clases y con la gente. Me casé en junio y en septiembre me hicieron director, cuando empezamos el curso, porque la directora renunció al cargo. El Claustro hacía una selección y, de los tres profesores con más votos, la Dirección Provincial elegía uno.

-¿Debía pasar mucho frío porque los alumnos el día de la boda le regalaron un edredón?

-Sí, sí. Nos regalaron un edredón, un cuadro y un jarrón. (Sonríe)

-¿La diferencia con un colegio de Oñate era grande?

-Sí. Oñate sí era una población que tendría 12.000 ó 14.000 habitantes. Y de los pueblos de Extremadura, Torrejoncillo también tendría sus 3.000 ó 4.000 habitantes. No he estado nunca en escuelas unitarias. Bueno, cuando vine aquí estuve dos semanas en Porto. Esta plaza había salido para consorte y me mandaron a Porto. Reclamé la plaza y hasta que se resolvió estuve esas dos semanas en Porto. Había casa del maestro pero había otro profesor que, como yo, había solicitado la plaza de El Puente, y tardaban unos días en resolver, no me iba a meter en la casa del maestro. Estaba en casa de un señor que tenía un bar y una carnicería.

-¿Qué colegio encontró en ese momento?

-Encontré un colegio que tenía 15 unidades de Primaria, que entonces era EGB, una de Infantil y una de Pedagogía Terapéutica, o sea, había una clase de educación especial. Y alumnos casi 400. Todos los cursos eran dobles, «a» y «b», menos un curso que era normalmente octavo. En Infantil no venían nada más que los de El Puente, no había transporte y no venía los niños de los pueblos.

-¿Ha cambiado la educación desde entonces?

- Sí ha cambiado. A parte que aquí teníamos a los alumnos hasta octavo curso, hasta el cambio a Secundaria, creo que trabajaban más antes. Me parece a mí. Creo que ahora se lo damos todo más hecho. Los veía más responsables antes.

-¿Qué buenos recuerdo conserva de estos años?

-Muchos recuerdos. Cuando di clase a primero y segundo. Después pasé a los mayores, y les daba Lengua, Sociales. Hasta un año tuve que dar Francés, en esos tiempos no se daba Inglés. Después, cuando cogí la dirección en el año 1983, solo daba Sociales. A partir del 94 cuando los alumnos pasaron al Instituto siempre he dado Sociales o Matemáticas en quinto y sexto. Los alumnos en las clases muy bien, unos cursos mejor y otros un poco peor. Quizá una de las cosas que más ilusión le hizo a los chavales fue cuando estuvimos en televisión, concursando en el Peque Prix. Esa noche se puso a nevar y se preparó un número que no podíamos venir. Tuvimos que quedarnos a dormir en Madrid porque había mucha nieve.

-Otro paso importante fue cambiar el nombre del colegio?

-El nombre del colegio, se acordó en un Consejo de Dirección, después de un Claustro. Al principio cuando yo llegué se llama Colegio Público Mixto Comarcal de El Puente de Sanabria.

-La sensación que da el Colegio Monte Gándara es la de ser un colegio muy familiar

-Eso sí. A la mitad de los chavales que están aquí, les he dado clase a sus padres, al padre o la madre o a los dos. A veces le dices a un alumno que le diga a sus padres que vengan al colegio y vienen llamándote don Hilario, y ya dudas si son los alumnos o los padres. Al estar en una zona pequeña con pueblo pequeños conoces a todos, eso sí es verdad. En una ciudad a lo mejor no conoces a nadie y vas por libre. Cuando estás por la calle se acercan a hablarte de cosas del colegio, y hablas tranquilamente, lo consideras normal. Algunas veces le dices a los padres que se pasen por el colegio.

-La dirección ...

-No sé si es cosa mía o es cosa de todos, pero he tenido buenos compañeros en el colegio que han colaborado. No se ha dado el caso de distanciamientos o de grupos. Aquí, salvo algún caso excepcional, siempre todos los compañeros que han venido han estado dispuestos a participar, y también padres. Eso es una ventaja. Con los años de servicio que tengo hubiera podido pedir un traslado pero te encuentras a gusto, con los compañeros. Creo que he pasado más horas en el colegio que en mi casa. Basta que tengas la dirección, además de las horas de clase te quedabas por la tarde haciendo papeles. El edificio lo consideras como parte de ti. Además viví 22 años en El Puente. Ahora vivo en Puebla.

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