El retorno de la vacada

Más de doscientas reses de alistana-sanabresa protagonizan la única trashumancia de bovino de la raza autóctona desde los pastos de Villanueva de Valrojo a Tábara

 11:15  

IRENE GÓMEZ Óscar llevaba tiempo con ganas de trasladar al ganado en verano en busca de los buenos pastos de la alta sierra. Su deseo no se ha logrado hasta este año, empujado sobre todo por la prolongada sequía que ha dejado las praderas hechas un erial, pero también porque surgió la oportunidad de aprovechar una buena y nutritiva extensión de pastos a no mucha distancia de su finca en Tábara. Fue así como en agosto una vacada de doscientas reses autóctonas de la raza alistana-sanabresa emprendía viaje desde Tábara hasta Villanueva de Valrojo, en La Carballeda.
Cuatro meses después la ganadería ha realizado el camino de retorno en un viaje a pie de unos cuarenta kilómetros que reses, caballistas y pastores han cubierto en unas siete horas. Un movimiento del ganado como se ha hecho toda la vida; es la trashumancia que hoy se considera una forma de pastoreo camino de la extinción. No extraña por tanto que esta migración animal hacia zonas más productivas llame la atención de vecinos y forasteros, algunos llegados incluso desde Madrid para acompañar al ganado en esta particular singladura.
Guiadas por el joven criador Óscar Puente y su padre Justo „juntos reúnen una ganadería de más de trescientas madres de la raza autóctona„, la vacada ha atravesado la Sierra de la Culebra por Villanueva de Valrojo, Ferreras de Arriba, Ferreras de Abajo, Litos y Tábara hasta asentarse de nuevo en la finca situada en las inmediaciones de la ermita de San Mamés. La trashumancia ha sido singular porque es la única que se realiza en la provincia con bovino de la raza alistana-sanabresa.
Caballistas y pastores a pie, además de algún vehículo de apoyo, han cubierto un camino por la sierra extraordinariamente bello, atravesando montes y pinares, campos de brezo y urz. Seguro que el paso de la vacada provocó la estampida de corzos, jabalíes, ciervos o lobos que campan a sus anchas por la Reserva de la Sierra de la Culebra.
No pocos curiosos salieron al paso de la vacada que con pericia guiaban caballistas y pastores para evitar la pérdida de alguna res. «Este tipo de vacas no crea muchos problemas a la hora de moverlas por el campo» cuenta Óscar Puente, con 39 años y desde los 18 metido a este oficio siguiendo los pasos de su padre, Justo Puente, actual presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Raza Autóctona de Vacuno Alistana-Sanabresa.
«En agosto tradicionalmente se subía hasta la Alta Sanabria pero encontré un término más cerca y bueno para el pastoreo, así que nos quedamos en Villanueva de Valrojo» explica el criador tabarés, muy satisfecho con la experiencia. «Allí está mejor que por estos términos (zona de Tábara) porque hay mucho ganado. En Villanueva había ovejas pero las praderas las hemos aprovechado nosotros». Pese a los beneficiosos efectos, desde luego para el ganado pero también para la regeneración de pastos naturales, este ganadero de la raza autóctona lamenta que no sea tan fácil asentarse en otras zonas; «la gente es algo reacia a arrendar los pastos a los de fuera».
Este año ha hecho posible un deseo añorado. Durante los meses en la Carballeda la vacada ha aumentado en más de veinte nuevos ejemplares; allí han parido las madres e incluso alguna lo hizo durante el camino de vuelta.
Tras la experiencia, Óscar se muestra dispuesto a repetir la trashumancia y ofrecer al ganado el mejor alimento natural. Todo por el mantenimiento y la supervivencia de una raza autóctona que conservan un puñado de ganaderos zamoranos no con pocos esfuerzos. «Este tipo de razas solo se mantienen con ayudas, vamos a ver lo que pasa con la PAC porque si la cosa va mal será difícil continuar» se sincera Óscar Puente.

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