Los males del puente romano de Judiez

Defensores del patrimonio histórico denuncian el lamentable estado que presenta el histórico paso de Pereruela y reclaman medidas de reparación y conservación

 13:41  

J. A. GARCÍA La situación «de deterioro progresivo que presenta en los extremos el puente de Judiez, en Pereruela, así como de abandono, hundimiento y casi ruina en su zona media», lleva a quienes defienden estas históricas construcciones a clamar por una urgente intervención para evitar el completo desmantelamiento o su desaparición Es el caso de Raúl de las Heras, enraizado a la localidad Sayaguesa y firme defensor del patrimonio histórico, que al denunciar «la dejación» habida sobre antiquísimo puente confia en despertar las conciencias para su conservación.
Señala que «la importante destrucción de la zona central del puente Judiez se debe a que el cauce de la ribera que salva el puente, está bordeado por una pradera de escasa pendiente y al hecho de que las avenidas del arroyo han hecho subir el nivel del terreno, provocando una disminución de la sección de los arcos y dificultando el paso del agua». De este modo, apunta, «el agua que discurre por sus dos arcos principales encuentra aguas abajo, y a escasos metros del puente, un taponamiento o cerramiento del cauce provocado por la acumulación constante de sedimentos aluviales en esa zona». Esta obstrucción fuerza a las aguas a discurrir «por el muro sur (o aguas arriba del puente) hasta llegar a la zona central del puente, provocando con las sucesivas avenidas de agua el hundimiento de la zona, el lavado de material existente y el traslado y caída de los sillares del puente trasladándolos o dispersándolos en los aledaños del mismo».
Asegura De las Heras que «la parte mejor conservada también sufre el paso del tiempo», algo que es puesto en evidencia «por la caída de sillares situados en el pretil del puente, el lavado de sus piedras, la acumulación de ramas, troncos y sedimentación en diversas partes del mismo, las sucesivas avenidas de agua que se repiten cronológicamente en las épocas otoñales o primaverales, así como el nacimiento de pequeños o medianos arbustos que, en una lenta labor erosiva, van abriendo algunas zonas del puente (véase su tajamar) van destruyendo lenta pero inexorablemente su estado de conservación».
Para Raúl de las Heras son urgentes una serie de actuaciones para revertir el desmantelamiento. «La primera es canalizar el agua de la ribera y facilitar su tránsito natural. La intervención supondría abrir de nuevo el cauce taponado a escasos metros de los dos arcos principales del puente para que el agua deje de discurrir por la zona más deteriorada del puente (su zona central) y deje de dañar más su maltrecho estado de conservación».
También considera que «debe retirarse la sedimentación acumulada aguas arriba y abajo del puente, eliminarse toda la vegetación que la cubre, y recuperarse al propio tiempo, todo el material lítico que se encuentra en su cauce y que corresponde con elementos del puente». Otras operaciones consistirían «en cortar toda la vegetación adherida al puente: zarzas, ramas, arbustos, árboles», y en eliminar « la basura provocada y acumulada por las riadas». La intervención aún debería completarse «sellando las partes del puente que tienen los sillares en mal estado, separados o desgajados levemente de su colocación inicial». Finalmente, indica, convendría «colocar aquellos paramentos, sillares, pretiles que se encuentran caídos en el cauce, procediéndose a una reconstrucción del mismo».

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