Opinión: Homenaje a José Blas Vega

Familiares, amigos y representantes del mundo del arte y la política ensalzan la figura del genio

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Opinión: Homenaje a José Blas Vega
Opinión: Homenaje a José Blas Vega  

Carta al investigador
Ana Mulas Cecilio | Primera Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Morales

Desde la ventana de mi despacho veo un árbol centenario, una acacia, y cuando la miro, lo único que se me viene a la cabeza es aquel Festival Flamenco que se celebró el 18 de julio de 2009. Fue cuando se le dio nombre al Patio del Ayuntamiento, El Patio del Flamencólogo José Blas Vega. Fue el día que yo te conocí.
Muchos recuerdos me pasan por mi mente, uno de ellos es cundo firmaste en el Libro de Oro de esta casa consistorial, fuiste tú quien lo estrenaste, y decías:
«Este es un día muy especial en mi vida. Agradezco de todo corazón a Morales del Vino y a su Ayuntamiento el gesto de perpetuar mi nombre y mi labor flamencológica en esta tierra. Con mis mejores deseos para que siga adelante este festival flamenco en su marco incomparable».
Tus nos agradeces a nosotros pero nosotros tenemos mucho que agradecerte. Gracias por dejarnos tu gran obra, solo te puedo describir como el principal investigador flamenco, que dejas para la posteridad una labor imprescindible en el conocimiento y estudio sobre la verdadera historia de este Arte y, por último, gracias por elegir el municipio de Morales del Vino para permanecer eternamente, porque nos haces «Un Pueblo más Flamenco».


Gracias por tu reconocimiento
Rosa Valdeón | Alcaldesa de Zamora

Zamora tiene suficientes motivos para defender su condición de gente amable y hospitalaria y muchas razones para proclamar su sensibilidad y su compromiso con el mundo de las artes y la cultura.  José Blas Vega entendió y sintió, como pocos, esa forma de ser y de saber de los hombres y mujeres de esta tierra.
Vivió rodeado de curiosidades y reflexiones en su Librería del Prado, compartió y departió con las figuras más extraordinarias del mundo del flamenco, fue reconocido y admirado como uno de los más grandes investigadores de este arte. Pero nada de ello logró silenciar  el calor y el cariño que sintió entre la gente buena. La humanidad, la gratitud y el profundo entusiasmo que reina entre los aficionados zamoranos, unidos entorno a la  Peña Flamenca «Amigos del Cante», fue anidando en su corazón y conquistando su esencia de hermano, de amigo, de compañero…   
Durante estos días, con motivo de su fallecimiento y del traslado de sus cenizas a Morales del Vino habrá muchos y merecidos motivos para ensalzar su talento, su personalidad y el valor de su prolija y concienzuda obra. Todo ello será de rigor y de justicia; pero yo siento la imperiosa necesidad de hablar del hombre enamorado de Zamora. Por encima de todo, quiero elogiar los valores de los que participó con nuestra gente y sentirme cómplice de los buenos momentos que, sin duda, compartieron. Tuvieron que ser muchos y muy intensos para hacernos, en su última voluntad, dignos de su confianza y de su reconocimiento.
A José Blas Vega el mundo de la cultura le debe hoy la investigación más seria y rigurosa del flamenco, los escritos mejor documentados y las biografías más interesantes. Los zamoranos difícilmente podremos agradecerle que nos haya elegido como compañeros eternos, haciéndonos un singular hueco en el mundo del flamenco.  Su voluntad de quedarse para siempre entre nosotros, le convierte, por derecho, en uno de los nuestros,  y, nos hace participes del mayor de sus reconocimientos. Gracias Pepe.


La personificación de la modestia, la amabilidad, la tolerancia, la amistad y el saber estar
Félix Rodríguez Lozano | Psicólogo

Haciendo remembranza fue en el 2001. Llevaba tiempo pergeñando la visita sin lograrlo. Mi memoria ideográfica y emocional me permite recordar con detalles precisos el añorado momento. ¡Por fin te conocí personalmente en tu Librería de la calle del Prado! Mi tarjeta de visita, la admiración en forma de cliente, la tuya la amabilidad.
A partir de ahí nos seguimos viendo. Cierto es que era yo el que te visitaba con el pretexto de adquirir libros, no sólo de flamenco. ¿Recuerdas el Examen de Ingenios de Huarte de San Juan? El subterfugio eran los libros, pero la realidad, las largas charlas sobre nuestra pasión común.
Tu ser amable, como digo, me llamó la atención, para enseguida descubrir nuevas facetas de tu poliédrica y venturosa personalidad: La modestia y la tolerancia. De estos elixires tan escasos estabas repleto. Y más que repleto, los repartías a raudales. Nunca un mal comentario, ni una descalificación, si acaso algún ligero reproche a los que quisieron personalizar en ti lo que no eras o sobre algún desaprensivo -contados con una mano y sobran dedos- que hacía uso de tus aportaciones sin apenas citarte como es preceptivo. Claro, ya sé, que desde tu paso físico por el mundo del flamenco es imposible escribir algo -por poco que sea- sin hacer alusión bibliográfica a alguna de tus obras. Y te diré más, también será obligado en el futuro.
Pero no quiero hablar de tu obra, quiero hablar de ti, del amigo, de tu finísima e inteligente ironía expresada elegantemente con una leve sonrisa -donde el gesto significa, sobran las palabras-. De tu abnegación por el trabajo bien hecho, meticuloso y fidedigno. De tu inmensa capacidad para atender con eficiencia a tantos frentes abiertos. De tu desprecio de la fatiga, pertinazmente ocupado, inmerso en tus responsabilidades y en tus bregas con las fuentes de la investigación. Tu entereza y fortaleza ante las adversidades, como has demostrado con creces estos últimos cinco años. En definitiva, tu saber estar. ¡Que grande eres José!
Ahora, esas conversaciones telefónicas, frecuentemente semanales, cuando me llamabas desde tu casa, no se producen. A veces, cundo más te hecho de menos, llego a coger el teléfono para marcar, pero enseguida me doy cuenta de que tu no estás y descolgaría Maritere. Seguro que a ti te pasa lo mismo y que muchas veces lo intentas -también la persistencia como virtud- para enseguida darte cuenta de que no hay línea. Pero no te preocupes y sigue de jarana con Chacón, tu don Antonio, o con Marchena, Aurelio, Bernardo, Caracol y Matrona … y con Silverio. Que por cierto, con las prisas has dejado sin cerrar definitivamente su biografía. ¡Cómo te lo estarás pasando! También sabes que yo estoy contigo y, en Morales de Vino y Zamora, tienes una autentica legión de amigos que te acompañamos siempre. Hasta la próxima y seguiremos en contacto.


A José Blas Vega
Santiago García Martín | Presidente Peña Cultural Flamenca Amigos del Cante

Querido amigo Jose, en primer lugar quiero agradecer tu último deseo, depositar  tus cenizas cuando llegara el momento en tu patio, PATIO DEL FLAMENCOLOGO D. JOSE BLAS VEGA. Cuantos lugares habría para honrarlos con ese deseo y sin embargo nos elegiste a nosotros, humildes pero de gran corazón y de reconocimiento hacia tu persona.
Pronto te nos fuiste -casi sin despedirte- el mismo día 24 de octubre, tratando de empezar a darle forma a tu ultimo deseo, nos encontrábamos en tu patio Jose Maria Barrios, Alcalde Presidente de Morales del Vino, la Concejal de Cultura Ana Mulas, el buen amigo Paco Somoza, la buena persona y mejor artista Antonio Pedrero, los que siempre nos tienen abiertas las puertas de su casa para lo que necesite la Peña y mi gran amigo Félix Rodríguez intentando perpetuar el momento con unas instantáneas y, un servidor. Todos tratando sobre cómo podíamos inmortalizar tu ilustre nombre en este lugar. Terminamos de exponer nuestras posturas, que fueron varias, unos diciendo que aquí, otros que allá, y otros insistíamos en tu deseo de que fueran depositadas junto "al arbolito", ese arbolito que también recordabas, es una acacia centenaria con fecha de nacimiento incluida, y desde ella, todos los años venideros por julio, junto a todos nosotros estarás haciendo la critica del Festival de la Tierra del Vino, y contándole a tantos como nos han dejado del mundo del flamenco la felicidad que nos daba tu presencia junto a nosotros.
Terminada la reunión y saliendo ya del lugar, una llamada de teléfono. Era Mari Tere para darnos la noticia de tu fallecimiento, nos mirábamos, no hablábamos, nos cayó como un iceberg encima,  parecía que habías estado esperando a que tomáramos una decisión para irte tranquilo, sabiendo que los cimientos de tu último deseo ya habían empezado a colocarse.
Te llamaban flamencólogo, pero sobre esa definición estaba tu gran bondad, tu buen hacer y tu buen trabajo, no siempre reconocido como mereces, por eso en esta modesta tierra nos comprometemos a mantener encendida la antorcha de tu memoria por los tiempos de los tiempos.


Como siempre, todo un honor José
José María Barrios | Alcalde de Morales del Vino. Vicepresidente 1.º de la Diputación Provincial. Presidente del Festival Flamenco de La Tierra del Vino

Tengo que comenzar reconociendo mi impericia sobre el complejo mundo del flamenco, pero sí gusto de escuchar a los que considero versados en los diferentes saberes que la vida nos depara, por eso cuando los amigos de La Peña Flamenca me expusieron la necesidad de que el V Festival Flamenco de La Tierra del Vino se volcará mediante un multitudinario homenaje con aquel que lo era todo en el campo de la investigación, la discografía y la divulgación flamenca, no lo dudé un instante. Todo se organizó en poco más de quince días. Paco Somoza, siempre diligente, modificó e incluyó en el cartel de forma destacada «Homenaje a José Blas Vega». Se creó una dirección electrónica donde todos los que quisieron expresaron su adhesión, dando fe de ello un especial de tres páginas publicado por el siempre solícito «La Opinión-El Correo de Zamora». Pero sin duda, lo que el insigne maestro más agradeció fue, que Morales del Vino decidiera dedicar el espacio lúdico del Ayuntamiento a su memoria, inmortalizado en una placa con la siguiente inscripción: «Patio del Flamencólogo D. José Blas Vega». Para alguien que se mereció tanto hay que decir que el homenaje fue el único tributado en vida y, denominar un lugar dedicado a un prócer -sin duda el más grande- de la Flamencología, ha sido la primera vez que se ha hecho en el mundo del flamenco. Él dentro de su comedida modestia lo proclama orgulloso en «La Gran Vía se divierte», su última obra publicada hace apenas unos meses: «Nací el 17 de febrero de 1942 en la calle Pelayo n.º 2. Lo digo para situarme y para información de futura lápida -por si acaso-. Ya tengo una en Morales del Vino (Zamora) Patio del Flamencólogo José Blas Vega».
A partir de estos hechos José se prometió a sí mismo, y a todos nosotros, volver a Morales, a su Patio, a su Festival a estar con sus amigos, en el caso de que la salud se lo permitiera. Tal vez esa sea la razón de colmarnos con tan formidable honor no exento de responsabilidad: albergar sus restos y mantener viva su monumental obra. Estamos y estaremos eternamente en ello.


Arte imperecedero y fuente indispensable
Federico Vázquez Esteban

No es fácil dejar plasmado en unas letras la idiosincrasia de este personaje, dado que por mucho que se quiera transmitir su impronta flamenca, se hace necesario conocer su obra y haberle escuchado en alguna de sus manifestaciones, para comprender lo que de él pueda decirse.
Pero, por encima cualquier opinión subjetiva, la objetividad, depara uno de los «estudiosos flamencos» de más personalidad en el acontecer flamenco de la segunda mitad del siglo XX. No estamos pues, solo ante un maestro del mundo flamenco, sino ante un concepto interpretativo de acusado carácter que ha marcado una manera de decir las cosas flamencas, y de transmitirnos conocimientos rigurosos de sus antepasados ilustres, y del acontecer flamenco a lo largo de su historia.  
Nada de lo que ha hecho y nos ha dejado grabado y escrito, ha pasado desapercibido para quienes, de una manera u otra, hemos tenido ocasión de disfrutar de ello. No es baladí y, en ningún caso lisonjero, reconocer su aportación al acervo flamenco, a través de sus matices personales volcados en su relevante obra para la posteridad.
Ha sido pues, José Blas Vega, un maestro representativo del Flamenco, a través de sus publicaciones literarias y ediciones discográficas, que no deja a nadie indiferente porque, su interpretación-transmisiva, te involucra de manera indeleble.
¡Qué calidad y cualidad!
Es verdad -sucede a menudo-, que el recuerdo te hace enaltecer en demasía lo que has vivido. Quisiera ser lo más objetivo posible, para evitar caer en eso que muchas veces decimos: «no me cuentes batallitas».
Lástima que los hados flamencos no hubieran resguardado a tal insigne flamenco, y le hubieran preservado de los achaques que se lo llevaron. Pero, bien es verdad, que siempre perdurarán sus elucidaciones y modos y que, quienes tuvimos la dicha de poder disfrutarlo, seremos los altavoces para difundir sus calidades y cualidades flamencas.
Parodiando algo de la Elegía que le dedicara Federico García Lorca a la muerte del torero Ignacio Sánchez Mejías, me veo impelido a dejar nota de que: no voy a decir que no nacerá otro igual, pero sí que pasarán muchos años hasta que el destino nos depare otro parecido. 

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