J. A. GARCÍA
La Asociación de Pesca «El Motín de la Trucha» mantendrá su propuesta de solicitar la declaración de 21 reservas fluviales en la provincia de Zamora. Lo hará ante las posibles modificaciones al diseño del Plan Hidrológico actual que pueda introducir el gobierno popular de Mariano Rajoy, y que ya anunció sin mayor detalle el ministro de Agricultura, Arias Cañete. La Asociación permanece «a la expectativa» y considera que el hecho de anunciar un nuevo Plan viene a indicar «que el criterio político estará por encima del criterio técnico». Presume, además, que «habrá preferencias, bien hacia los trasvases o hacia los intereses hidroeléctricos». «Si nos invitan a participar en la elaboración, participaremos» expresó ayer Joaquín de la Mata, promotor, junto con especialistas de los ecosistemas fluviales, de una alegación al borrador del presente Plan Hidrológico, un documento que ha recibido casi un centenar de fundadas alegaciones de muy diversos sectores y administraciones de la cuenca del Duero.
La Asociación de pesca sin muerte de Zamora ha propuesto la creación de reservas fluviales en tramos de arroyos y ríos, la mayoría en Sanabria-Carballeda. El objetivo es que «sirvan de referente como límite a la tendencia negativa del avance de la intervención humana». Son tramos, entre otros, de los ríos Bibey, Tuela, Tera, Forcadura, Trefacio, Truchas, Negro, Manzanas, Pedro y Valdaya, que mantienen unas condiciones naturales sobresalientes.
Su alegación fue respondida por los responsables del presente Plan Hidrológico, que dejaron constancia de que con «la nueva figura de reserva natural fluvial, creada al amparo del Reglamento de Planificación Hidrológica, se quiere suplir o rellenar un vacío». Exponen, al respecto, que «la Red Natura 2000 y, en general, las redes de espacios naturales protegidos de las comunidades autónomas, apenas contienen ríos declarados específicamente como protegidos».
Destacan que «la figura más parecida son los Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) de ribera». Y precisan que los motivos que conducen a la declaración de los LIC «se refieren fundamentalmente al hecho de que contengan una vegetación o una serie de especies animales de interés ligadas a los medios acuáticos» y, según especifican, «la importancia de nuestros ríos no sólo hay que medirla por sus componentes biológicos». Por otra parte, añade en la respuesta dada al colectivo zamorano «la faja de protección de los LIC de ribera se limita a 25 metros a cada lado del cauce, contando con que éste se refiere al canal principal y no al cauce reglamentario, es decir, al dominio público hidráulico, que suele ser mucho mayor y más difícil de determinar».
También se pone de relieve que «esta faja es muy estrecha y deja numerosas estructuras fluviales asociadas de inundación de gran interés, entre las que destacan canales antiguos, secundarios, barras de acarreos, y numerosas zonas húmedas aluviales». Para los anteriores responsables del Plan Hidrológico, «este tipo de zona húmeda sí tiene auténtico interés en ser preservada, pues han sido sistemáticamente eliminadas por canalización y ocupadas por cultivos herbáceos y arbóreos, cuando no por edificaciones e infraestructuras, y al contrario que el resto de zonas húmedas, se encuentran mucho menos preservadas».
Resaltan, asimismo, que «aspectos como la morfología fluvial y el régimen hidrológico son componentes esenciales de la naturaleza de los ríos y resultan decisivos en la configuración del hábitat fluvial». El cambio continuo de condiciones físicas, debido al movimiento de caudales líquidos y sólidos, confieren a estos hábitat las mayores tasas de cambio espacial y temporal y, por lo tanto, de biodiversidad».
Desde el muro de la presa rota de Vega de Tera hasta el puente de
Ribadelago Viejo.
(Margaritifera Margaritífera).