J. A. GARCÍA
Subir impuestos, desprenderse de gastos por servicios que corresponden a otras administraciones, aumentar los empadronamientos para percibir mayores ingresos, recortar gastos, asociarse a otros municipios para compartir costes e incluso suprimir aquellas tasas que conllevan más gastos administrativos que beneficios son algunas de las recetas concebidas por alcaldes de la provincia de Zamora para combatir las penurias económicas y salir adelante.
En esta encrucijada viven actualmente la mayoría de los regidores al gestionar ayuntamientos más o menos asfixiados por las deudas, o sometidos a serias dificultades para mantener los compromisos esenciales. Otros, como pueden ser Lubián o Villar del Buey, gozan de buena salud económica merced a los sustanciosos ingresos derivados de la generación por contar con embalses o parque eólicos en sus feudos. Es una situación que tiene lugar cuando la Junta de Castilla y León estudia un nuevo diseño territorial.
Alcaldes de veinticuatro municipios de la provincia de Zamora mantuvieron ayer, en Coreses, un encuentro con la viceconsejera de Administración y Gobierno del Territorio, María José Salgueiro, así como al director de Ordenación y Administración Local, Miguel González, para conocer de primera mano la referida reestructuración territorial propuesta por la Junta de Castilla y León.
Según precisó la viceconsejera, el nuevo mapa parte de la base de contar con la estructura «de municipios y provincias, y por la existencia de las diputaciones provinciales, que prestan su servicios a los pequeños municipios». El mantenimiento de los Ayuntamientos despejó las dudas y los temores locales de que algunos pequeños consistorios desaparecieran o fueran engullidos por otros.
María José Salgueiro se reafirmó en que «la reordenación hay que hacerla porque, tal como está, es difícil sostener económicamente la situación». Detalló que la propuesta «no es de restar fuerza sino de fortalecimiento del municipalismo». Añadió que «la Junta de Castilla y León entiende que debe haber una asociación voluntaria de los ayuntamientos para la prestación de servicios, y dar una calidad a los ciudadanos que, en algunos casos, puede fallar por la situación económica».
Uno de los objetivos que persigue esta reordenación del mapa territorial, en distritos que más o menos coinciden con las Zonas Básicas de Salud, «es prestar servicios en las mejores condiciones, y que la población no tenga que irse a otros sitios»; es decir, atajar la despoblación del medio rural, que es otro de los problemas anunciados por los alcaldes.
María José Salgueiro dejó claro que la agrupación de municipios no supondrá que la Junta de Castilla y León «sufrague todos los servicios». En este aspecto, explicó que «hay determinadas líneas de subvenciones que van dirigidas a intereses comunitarios, y esas líneas de subvención, con la cuantía que se pueda en cada momento, se van a mantener».
Cada alcalde de la provincia de Zamora lleva su propio calvario o su suerte, conforme esté la situación presupuestaria y la capacidad de gestionar sus patrias chicas.
El alcalde de Coreses, Luis Hernández, aludió a la nueva Ley de Financiación que fija un techo de endeudamiento y al estado en que se halla el Ayuntamiento, con una deuda de unos dos millones de euros, «de los que la principal partida corresponde casi en exclusiva al polígono industrial».
El alcalde de Moralina de Sayago, Edesio Carbajosa, considera que este rediseño municipal «es algo que debería haber empezado hace 40 años». En su caso, no tiene previsto el incremento de impuestos sino todo lo contrario, puesto que está decidido a suprimir los pequeños impuestos» que dan mucho trabajo y no reportan nada». Por el contrario, asegura que otras entidades, en referencia a la Mancomunidad de Sayago, incrementarán los impuestos «no tardando mucho».
El alcalde de Bermillo, el popular Raúl Rodríguez Barrero, coincide con el resto en que las fuentes de financiación «están fastidiadas», y afirma que «así como los ayuntamientos medianos pueden ir tirando, los pequeños no tienen esa posibilidad». Hace hincapié en los ayuntamientos «corremos con gastos de servicios que no son municipales, sino de otras administraciones». En el caso de Bermillo, es un Ayuntamiento con diversas delegaciones, oficinas y centros educativos que suponen «gastos exagerados» y que sufraga el Consistorio. Iniciativas que se prometieron como impulsoras del desarrollo y alimentadoras del presupuesto local, como el polígono industrial, permanecen de momento desactivadas, sin asentamiento de empresa alguna que imprimiera un viento de progreso económico y laboral al municipio.
El alcalde de Lubián, Felipe Lubián, habla de un Ayuntamiento un tanto «atípico, ya que, tiene bastantes ingresos para la población que tiene porque, merced a los parques eólicos, recibe el impuesto de actividades económicas y el impuesto de bienes inmuebles de características especiales». Hace referencia a nuevos servicios que han «llovido» sobre los ayuntamientos «como los análisis de aguas», y repara en que la Junta, en lugar de vincular las subvenciones a los proyectos, deberían vincularlas a gastos corrientes o propios de los ayuntamientos. «Las subvenciones son un sistema que no gusta porque quien las da las reparte con criterios subjetivos. Es fácil decir que no hay disponibilidad para unos y si para otros».
El alcalde de Fermoselle, Alejandro Fermoselle, que se mantiene a la espera de que la reordenación tenga una mayor definición, considera que la solución municipal en estos momentos pasa «por reducir gastos».El nuevo diseño territorial se ha remitido a las fuerzas políticas y agente sociales y la Junta está a la espera de sus respuestas. María José Salgueiro señala que «es un proceso pensado de abajo arriba y se constituirán grupos de personas de ayuntamientos, diputaciones y Junta para elaborar el documento de mínimos». La previsión es que el proceso culmine en el plazo de un año.
El alcalde de Galende, Jesús Villasante, en principio no ve mal que la Administración espere que tomen medidas los propios ayuntamientos, ya que, la viceconsejera María José Salgueiro, según expresó ella misma, buscó en este encuentro de Coreses conocer las posturas de los propios regidores. No obstante, para Villasante persisten «las mismas dudas de siempre» cuando existen agrupaciones de municipios.
Considera que la situación actual «es difícil» pero, en su criterio, «de alguna manera habrá que salir de ella y una forma más correcta puede ser la unión de poblaciones». El hecho de que sea una asociación voluntaria es otro motivo que valora positivamente. Villasante afirma que el proyecto está todavía «en pañales» y entiende que habrá que dialogar. El alcalde de Galende defiende incluso que en la zona sanabresa del Parque del Lago de Sanabria y alrededores puede llegarse a una unificación de los municipios debido a las particularidades ya que cuentan con una zona de protección especial. Esta territorialidad incluye a Galende, La Requejada y San Justo. Tampoco considera que existieran problemas atendiendo a la demarcación de las Zonas Básicas de Salud porque están los más grandes: Puebla, Galende y Cobreros, pero, sin embargo, sospecha que «no adelantarían gran cosas los pequeños que no tienen recursos».
En la reunión de ayer hubo quien se interesó por saber si, para asociarse, debe existir colindancia geográfica. También hay quien calificó esta reordenación como «otro collar para el mismo perro».