BELÉN ALONSO
El buen día fue un aliciente para que más de un millar de personas se acerara a la explanada del Santuario de Chanos para participar en la romería de La Tuiza en Lubián.
La jornada de ayer guardaba varias sorpresas como la que se llevó el encargado de tirar los cohetes al incautárselos por la Guardia Civil por estar prohibido por ley arrojar este tipo de artefactos en estas fechas o la exposición fotográfica organizada en la pradera por la asociación «Xente Nova» que mostraba diversas instantáneas de las gentes de Lubián y sus alrededores.
La jornada se abría con la procesión con la imagen de la Virgen por los alrededores de la iglesia y la misa, pero la siguiente cita era de mesa y mantel en los numerosos puestos ubicados en las cercanías. Llamaba la atención el asado a fuego lento de dos terneras de más de doscientos kilos, que ya forman parte de la tradición culinaria de la jornada, después que ya sean varios los años en los que se ofrece este manjar a los visitantes. Un lujo para el paladar, y para los que no la pudieron catar, un lujo para el olfato.
La siguiente cita era con los cientos de kilos de pulpo que ayer se degustaron a pie de santuario, a razón de 80 kilos por caldero de cobre de media, regados con unos blancos de la cercana provincia de Orense. Para completar el menú costillas y chorizos a la brasa, que se ofrecían en la mayoría de los bares, y los más previsores cargaron la tortilla y la empanada dentro de la cesta ocupando numerosas mesas familiares.
Por la tarde fue el momento de dar el último recorrido por la Feria de Artesanía y Productos donde se ofrecían a los visitantes mercancías de Portugal, Galicia y Zamora. Allí había la posibilidad de adquirir desde cestas de mimbre, cueros, jabones, licores, tarros de miel y cremas ecológicas, hasta adornos de plata.
La jornada concluyó con un animado baile, que puso punto y final a un buen día de romería.