CHANY SEBASTIÁN
La Junta de Castilla y León ha recibido oficialmente las obras de la carretera ZA-324 que une la Nacional 122 con el río Duero, en los límites con Sayago, por Ricobayo y Villalcampo. De esta manera se da por concluida una vía de comunicación envuelta durante meses en la polémica, primero por los retrasos que conllevó la quiebra de la primera empresa que la estaba haciendo, « Construcciones Lerma» de Valladolid, y luego por las inundaciones de diciembre de 2009 que saltaron por encima de la calzada y obligaron a duplicar la capacidad del puente de la ribera. La administración regional ha recibido las obras que finalmente han sido realizadas por la empresa «Blas Gon» de Aranda de Duero y son calificadas como «muy bien hechas» por los usuarios.
La calzada ha pasado a tener 5 metros a un total de 8 repartidos dos carriles de 3 metros cada uno, dos bermas de 50 centímetros a a cada lado y los arcenes que suman un metro entre los dos. El tránsito se hace ahora sobre una plataforma de las denominadas «5+4»: una capa intermedia de 5 centímetros y una de rodadura de 4 de mezcla bituminosa en caliente. Una de las grandes ventajas está en los radios de las curvas: más abiertos.
En la travesía de Villalcampo, zona céntrica, se ha actuado también en 400 metros lineales a cada lado, renovando las redes de abastecimiento de agua y saneamiento con sumideros en la calzada y la habilitación de nuevas aceras. En lo que respecta a la travesía de Ricobayo, aunque no estaba en el proyecto, finalmente se mejoró parte de ella, a petición del Ayuntamiento de Muelas del Pan.
La carretera discurre en su mayor parte por dentro del Parque Natural de los Arribes del Duero, de ahí que una de las novedades está en la instalación de vallas de madera, incluidos los soportes, como alternativa a los clásicos quitamiedos metálicos.
Las obras han tenido un coste económico de 3.045.752 euros. En total se ha actuado en un total de 11 kilómetros y 264 metros. En total 9 kilómetros discurren por el Parque Natural y una de las apuestas ha sido construir un mirador en el entorno de los Arribes del Duero donde se puede hacer un alto en el camino y admirar el ecosistema de los arribanzos del río Duero con su fauna y flora. Todas las paredes de piedra que se tiraron al tener que ampliar la carretera, una vez hechas las expropiaciones se volvieron a construir utilizado la misma piedra. La carretera recobra así su actividad como principal acceso desde Zamora a Miranda do Douro por Alba, Aliste y Sayago.