CHANY SEBASTIÁN
La Guardería Micológica se convertirá en un yacimiento de empleo en la provincia de Zamora ante la inminente regulación de la recogida de setas, a partir de 2011, así lo cree Juan Antonio Sánchez Rodríguez, experto en micología y técnico de la empresa «Imave» como monitor del ciclo formativo promovido por el grupo de acción local «Adata» dentro del proyecto «Ambi-Empleate». Por la tarde iniciaba otro curso similar en Sanabria.
El leonés Sánchez Rodríguez, además de un perfecto conocedor del ecosistema alistano, a donde son frecuentes sus visitas en la última década por estudios de setas y castañas, es una de las personas que durante los últimos dos años, a petición del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Medio Marino, ha participado con el Incual (Instituto Nacional de Cualificación) en el desarrollo de la normativa que próximamente se publicará para toda España en el Boletín Oficial del Estado.
Convertirse en Guardas de Campo (Micológicos) puede ser una profesión de futuro y ello ha concitado el interés de 30 personas (27 varones y 3 mujeres) de 19 poblaciones: Alcañices, Quiruelas de Vidriales, Mahíde, Faramontanos de Tábara, San Vitero, Moldones, Nuez, Almendra del Pan, Trabazos, Rabanales, Lober, Matellanes, Muelas del Pan, Alcorcillo, Bermillo de Alba, Fonfría, Gallegos del Campo y Zamora capital, a demás de El Bodón (de Salamanca). Serán 100 horas a desarrollar de 9.30 a 14.30 horas, para finalizar el día 10 de noviembre.
«Si hay interés y alumnos en 2011 se continuaría con otro ciclo» aseguraba José María Polo, gerente de Adata. Para Domingo Ferrero Cruz, alcalde de Rabanales, «el mundo de la micología es importante a nivel de estudio, recogida y comercialización, por lo cual la formación es imprescindible».
En primer lugar aprenderá a clasificar seres vivos y hongos, y las características macroscópicas: aspecto y forma general, color y tamaño, sombrero, pie y micelio. Se trata de que los guardas micológicos sean auténticos expertos y además de proteger acotados y ecosistemas puedan informar a los recolectores y corregirlos en sus malos hábitos y cuando incumplan la legislación. Una de las cosas a aprender será a conocer el hábitat, la importancia de las micorrizas para los bosques y el valor comercial de los hongos micorrizógenos.
La recogida será otra de las partes esenciales para la preservación del ecosistema y en ello destacará la identificación de las especies, incluidas las normas legales, épocas y momentos adecuados.