I. GÓMEZ /A. RODRÍGUEZ
El majestuoso chopo que se levantaba sobre una plaza de Pajares de la Lampreana pasó ayer a mejor vida. La construcción de un local sociocultural sobre el terreno en el que estaba plantado el árbol ha llevado al Ayuntamiento a talarlo, no sin cierta polémica vecinal.
Mientras la alcaldesa, Carmen Rodríguez, justifica la decisión tanto por la edificación del nuevo centro como por los «problemas que (el árbol en cuestión) ha estado ocasionando en el saneamiento de la zona», el malestar es latente entre algunos vecinos, para quienes se podía haber elegido otro lugar que evitara la tala. «La alcaldesa se ha empeñado en tirarlo para hacer un caseto en el que guardar los utensilios del Ayuntamiento», apuntaba a este diario una vecina de Pajares; «es una pena, porque el caseto lo podía haber hecho en cualquier otro sitio».
Lo que la indignada vecina califica como caseto es, según la regidora, un «local sociocultural» que se financiará con fondos de segundo Plan E del Gobierno. Un nuevo servicio que se construirá sobre terreno municipal, el mismo en el que crecía el álamo de la discordia. Y parece ser que nunca mejor dicho lo de discordia si se tienen en cuenta los «problemas» y «averías» que el chopo ha generado en los últimos años. Así lo asegura Carmen Rodríguez; «nos ha tocado levantar zanjas en la zona varias veces porque trae problemas de abastecimiento y saneamiento. Las raíces se meten en las tuberías y se han producido atascos en las viviendas de alrededor». A ello suma la alcaldesa el hecho de que el chopo se encuentra al lado de un transformador de Iberdrola y un cable de telefónica. «Hemos estado aguantando todo esto para evitar retirar el árbol pero ya no se ha podido mantener más tiempo porque sobre ese terreno se va a cimentar el nuevo edificio».
El árbol era retirado ayer definitivamente ante la perplejidad de algunos habitantes. «El pueblo ni se ha enterado, la polémica la ha generado una persona», insiste la alcaldesa. No obstante, desde quienes critican la desaparición del árbol se asegura que «a algunos vecinos les ha dado mucha pena porque era un árbol enorme, no estaba enfermo y tenía más de 25 años».
Y frente a las dudas sobre una posible actuación irregular por la tala del árbol sin los permisos pertinentes, la alcaldesa de Pajares de la Lampreana asegura que el Ayuntamiento «se ha informado adecuadamente de lo que teníamos que hacer. He hablado con el Seprona y el Servicio de Medio Ambiente. El árbol ni está catalogado ni protegido y, al encontrarse dentro del casco urbano, la competencia para cualquier tipo de actuación es del Ayuntamiento. Así que, con la autorización municipal ha bastado para talarlo».
Carmen Rodríguez lamenta que «se de tanta importancia a un árbol cuando desde este Ayuntamiento se han plantado muchos más. No dicen nada de los 40 cipreses que hemos puesto en el Cementerio o las plataneras a lo largo de la ermita o los olivos en los parques para que las futuras generaciones tengan buenas zonas verdes. Creo que la polémica no tiene sentido».
Un parecer contrario al de quienes censuran la tala del álamo. «Pajares es un pueblo de cultivo de cereales , todo es llano, no hay árboles apenas y cuando hay uno, es una joya».