CHANY SEBASTIÁN
La comarca de «Aliste podría ser un paisaje cultural, no salvaje, sino con mucha historia». Esa fue la conclusión de Pascual Riesco Chueca, profesor de la Universidad de Sevilla, en la primera jornada del VI Congreso Internacional de Antropología de España y Portugal celebrada el pasado fin de semana en Alcañices con expertos de uno y otro lado de «La Raya».
Riesco Chueca, que disertó sobre la «arquitectura popular y la cultura material: la contribución del patrimonio disperso al carácter del paisaje», sentenció que «hace falta una actuación sostenible» matizando que los «paisajes vivos son aquellos donde permanecen los campesinos con sus intereses» mientras los paisajes reliquias son aquellos que guardan formas del pasado que a nadie interesan en el presente. El futuro pasa «por un vecindario y unas comunidades residentes y resistentes. Aldeas potentes», dejando claro que la supervivencia de la arquitectura popular como la cultura va unida al de la pervivencia de los hombres y mujeres del campo en su hábitat natural como el principal valor.
Como disciplina de enorme importancia para el estudio de las componentes patrimoniales del paisaje, se destaca la arquitectura popular. «El estudio y la puesta en valor de estas piezas ofrecen una clave excepcionalmente productiva para la interpretación del paisaje. Nunca es arbitraria la ubicación ni el diseño ni los materiales de estos elementos, a menudo modestos, pero siempre significativos».
Los participantes en el Congreso de Antropología entienden que en los tiempos actuales «es de suma importancia no sólo conocer las tipologías, materiales o características de la arquitectura tradicional o arquitectura popular sino plantear alternativas reales para su conservación, planes de protección y revalorización, todo ello dentro de programas de desarrollo rural que dinamicen las comarcas».
Se incidió en que la arquitectura tradicional presenta en las tierras alistanas caracteres de conservación bastante aceptables «debido a su situación periférica que ha posibilitado que algunos núcleos sean un buen escaparate donde poder contemplar construcciones típicamente tradicionales en cuanto a estructura y materiales». El gran problema está e el envejecimiento de la población y el abandono de las actividades agrarias y ganaderas que en su caída arrastran la ruina de elementos como zudas de ríos, molinos harineros, corrales de pastores, puentes de piedra, pontones, casa y pajares que durante siglos han sido la muestra del buen hacer del alistano utilizando los materiales nobles que tenía más a mano, la piedra, la tierra y la madera.