J. A. GARCÍA
La Guardia Civil perseverará en los controles de alcoholemia y de velocidad en las carreteras de toda índole que den acceso a las localidades sumidas en fiestas según expresó ayer el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo, que animó «a disfrutar de las fiestas pero con responsabilidad». Igualmente las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado mantendrán una actitud más que vigilante en lo tocante a la prevención y seguimiento de los incendios forestales.
Miguel Alejo, junto con el diputado de Cultura José Luis Bermúdez, y el alcalde del municipio Domingo Martín Aparicio, fueron las autoridades que inauguraron esta segunda edición del mercado de San Juan, organizado en Almeida, y lo hicieron convencidos de la importancia de la mujer en la pervivencia y dinamismo del medio rural.
El mercado alcanzó ayer unos niveles de participación más que satisfactorios al duplicar el número de puestos a los asistente el año anterior, cuando la Asociación Cultural de Mujeres se propuso recuperar la tradicional feria. Tal concurrencia hace presumir que el evento puede quedar afianzado para seguir con mayor pujanza todavía en el futuro.
En esta ocasión las mujeres del colectivo de Almeida lucieron un vestuario cervantino porque, al decir de la presidenta, Rosario Cangueiro, «estamos seguras que Miguel de Cervantes pasó por aquí». De hecho, todos los años se representa una obra basada en un capítulo del Quijote, y son conocidas las bodas sayaguesas de la localidad.
La pluralidad y la abundancia de productos caseros y artesanos puestos a disposición de las personas fue uno de los rasgos sobresalientes de una jornada marcada por el buen tiempo, que favoreció la presencia de agrupaciones y de personas. Asociaciones de Mujeres de Carbellino, Fresno, Villadepera, Pereruela y Moraleja, entre otras, expusieron su buen hacer en el mercado de Almeida. Los artesanos del pueblo aprovecharon la ocasión para exponer su cualidades y las buenas manos de los jubilados eran evidentes en las obras de madera presentes en los puestos.
Las integrantes de la agrupación de mujeres de Almeida, que decidieron vestir ropa cervantina, ofrecieron productos elaborados para esta feria, entre los que destacaban los hornazos, las rosquillas y el jabón casero. Pero también estuvo presente la famosa harina de las fábricas de Almeida. La Asociación de Padres y Madres del colegio Matilde Ledesma participó con los juguetes donados por los niños. La artesanía del barro de Pereruela, los chupitos de aguardiente y los dulces abundaron en un mercado dispuesto en las inmediaciones de la iglesia, aprovechando la zona de arbolado y las sombras del mismo.
Entre los productos de mayor éxito destacó un lote de postre casero conformado por cuajada, arroz con leche y natillas, elaborado con leche de oveja, un sector sobresaliente en Almeida, donde el ovino ocupa un lugar capital.