BELÉN ALONSO
Cerca de doscientos vecinos de Cerecinos de Campos venidos de todos los lugares de España se reunieron ayer en la localidad con el fin de realizar una convivencia y rememorar los años de juventud pasados en el pueblo antes de verse obligados a salir de él por diferentes motivos.
Los asistentes fueron los jóvenes que llenaban las calles de Cerecinos entre los años 60 y principios de los ochenta y durante el transcurso de la jornada pusieron de manifiesto que siguen teniendo el mismo espíritu que cuando marcharon hace décadas.
Los actos festivos dieron comienzo con la reunión de los dos centenares de asistentes y a continuación se celebró una eucaristía en la iglesia parroquial de la localidad. Una vez finalizada esta se trasladaron al centro sociocultural «Jesús Molina» donde tuvo lugar una comida de hermandad a base de paella y regada con vino de la tierra y sidra que uno de los participantes trajo expresamente de Asturias. Una vez finalizada esta y en las mismas instalaciones se ofreció un concierto de canciones tradicionales y populares a cargo de un grupo de mujeres de Cerecinos de Campos.
César Morilla, alcalde de la localidad asturiana de Noreña e hijo de Cerecinos, mostró su satisfacción por el encuentro que «ha reunido a mucha gente que estaba fuera y otra mucha que seguimos viniendo al pueblo, pero que la mayoría de las veces no coincidimos».
Asimismo, explicó que en el transcurso del mismo se decidió «hacer intercambio de correos con el fin de recopilar fotografías de nuestro pueblo y también, se hará un árbol genealógico de las familias más grandes de la localidad».
Los participantes en la reunión mostraron su intención de realizar el encuentro en nuevas ocasiones con el fin de institucionalizarlo.