I. G.
-El futuro de la figura del agente de desarrollo es uno de los objetivos de esta jornada, ¿realmente es tan preocupante?
-Desde luego que sí porque dependemos de las subvenciones públicas. Nuestra meta es mejorar las condiciones de trabajo, que son un poco precarias porque la continuidad depende de una subvención que dura cuatro años, más otros dos con menor porcentaje. Eso nos crea inseguridad.
-No corren buenos tiempos para esperar subvenciones...
-Pero realmente el porcentaje de la subvención para los agentes de desarrollo representa una parte muy pequeña en los presupuestos de la Junta y además son fondos europeos, que esperemos que no sean recortados. En Zamora somos 24 agentes de desarrollo; tampoco representa un dispendio muy grande.
-¿Esta situación se da en otras comunidades autónomas?
-No, en otros sitios están mejor. Por ejemplo, en Castilla-La Mancha no hay un corte de subvención sino que es indefinida, lo mismo que en Extremadura o en Cantabria. En ese sentido existe un agravio comparativo que nos perjudica bastante. Por eso pedimos que se reforme la orden que regula la contratación de agentes desarrollo para que se nos garantice una estabilidad y podamos ejercer nuestro trabajo sin pensar que tenemos fecha de caducidad.