J. A. G.
El nuevo vial que enlaza Castromil con la autovía Rías Bajas y la N-525, por el alto de la Canda, a pesar de su reciente construcción tampoco se ha librado de los efectos de los temporales de agua y nieve que han marcado el pasado invierno.
Los desprendimientos sobre la calzada se han hecho presentes en una de las curvas de subida hacia el puerto de la sierra, de tal forma que ya han sido tomados en consideración por el alcalde del municipio de Hermisende, José Ignacio González, vecino además de Castromil y uno de los usuarios cotidianos de esta carretera por cuanto tiene su puesto de trabajo en Puebla de Sanabria.
Los desprendimientos de tierra, arena y piedra caen sobre la vía debido a las precaria consolidación que presenta el escenario de la zona, poblado de pinos. Estas escorrentías sorprenden a los conductores que utilizan la vía y que son conscientes del peligro o el riego que puede conllevar la invasión o ocupación de calzada por diverso tipo de elementos.
La vía de Castromil a la Canda fue reclamada una y otra vez por los vecinos de Castromil y los responsables políticos de la zona. Inaugurada el pasado año, es considerada como una infraestructura acertada a todas luces por cuanto que acorta en unos veinte minutos la conexión con las grandes vías de comunicación. A la mejora y asfaltado del viejo camino, de unos cinco kilómetros, se destinaron un total de 254.489 euros. La mejora hizo transitable el trayecto a todo tipo de vehículos e incluyó importantes obras de defensa del trazado.