Doctor en Biología e investigador del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares  
Manuel Ángel González de la Peña

«La investigación es un trabajo mal remunerado»

«Las células madre somáticas no crean polémica como las embrionarias; desde el punto de vista ético nuestra labor es lo equivalente a un trasplante de órganos o una transfusión de sangre»

 01:10  
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
Manuel Ángel González de la Peña.<br />
Manuel Ángel González de la Peña.
 Foto David Rodríguez

IRENE GÓMEZ La carrera profesional de Manuel Ángel González de la Peña está vinculada a la investigación. Trabajó cuatro años en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB). Durante una estancia en Alabama (Estados Unidos) avanzó en el estudio de las células madre para, en España, incorporarse a Genetrix, empresa que presidía la actual ministra de Ciencia y Tecnología, Cristina Garmendia. Su trabajo se centró en la terapia celular, en contacto con grupos clínicos dedicados a la fabricación de medicamentos basados en células. Participó en el primer ensayo clínico de Europa sobre el uso de células como medicamento, desarrollado en el Hospital La Paz. Y durante cinco años ha investigado la terapia celular en la empresa de biotecnología Cellerix. En el año 2007 se incorporó al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC).


Coautor de varios artículos de relevancia en el campo científico, es primer autor de dos de ellos. «Gastroenterology» se encuentra entre el 1% de los más citados durante 2009 en el conjunto de todos los artículos científicos publicados en ese año. Y «Arthritis&Rheum» ha sido seleccionado como uno de los trabajos más importantes publicados en medicina durante 2009 por el servicio de alerta bibliográfica «Faculty of 1000 Medicine», que identifica los artículos más importantes publicados en medicina basándose en las recomendaciones de un panel de más de 2000 investigadores y clínicos líderes en sus respectivos campos.


-¿Por qué se sintió atraído por la biología?


-Desde que tengo memoria recuerdo haber estado interesado en la ciencia y sobre todo la biología. En el Instituto me di cuenta de que no sólo me gustaba sino que se me daba bien y sobre todo la parte molecular, digamos la parte más dura, menos naturalista. Decidí estudiar biología y dedicarme al mundo de la investigación.


-No eligió precisamente la opción más fácil y estable.


-La investigación siempre ha sido muy difícil y, en este país, extraordinariamente difícil. Por eso la mayor parte de la gente acaba yéndose fuera.


-Y usted aquí, abriéndose camino en un mundo que, según se quejan los investigadores, no está ni reconocido ni remunerado en su justa medida.


-Realmente es muy difícil investigar porque no hay una carrera, no puedes planificar tu vida profesional. No puedes plantearte un proyecto y luego conseguir una plaza.


-Es la eterna queja, inseguridad laboral y precariedad; se han llegado a confesar mileuristas personas con currículos envidiables.


-Por supuesto que es un trabajo muy mal remunerado, si tenemos en cuenta el nivel de formación que exige. Ahora se invierte más en investigación, pero el problema de la inestabilidad sigue siendo el mismo que hace veinte años.


-¿Cuál es su trabajo actual Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares?


-Tenemos dos líneas de trabajo. Por un lado, un proyecto internacional en colaboración con los investigadores del CNIC y con el Hospital Gregorio Marañón, enfocado a estudiar el efecto del envejecimiento de células sobre su actividad terapéutica. Y en otra línea intentamos identificar genes concretos que puedan estar controlando este proceso. Estas células normalmente se encuentran en un estado de reposo en el cuerpo y, cuando hay una inflamación se activan, cambian y debe haber unos genes que controlen esta activación. Estamos intentando encontrar genes concretos que no se conocen.


-¿Se siente condicionado por los problemas éticos que crea la investigación de células madre?


-Cuando se habla de células madre hay que distinguir entre distintos tipos. Las células madre en realidad son aquellas cuya función es servir de renovación para otro tipo de células, y además ellas mismas se autorenuevan. Las polémicas son las embrionarias. Y lo son porque hasta hace poco era necesario destruir el embrión humano para conseguirlas. En las embrionarias, ahora mismo hay una opción que es la reprogramación, que permite obtener células madre pluripotentes con las mismas capacidades que las embrionarias. En este sentido se ha dado un paso muy grande. Pero hay otro tipo de células madre en nuestro organismo que en principio no tienen nada de polémico ni de cuestionable. Yo me he centrado en la investigación de células madre que se llaman adultas o somáticas, que están en distintos órganos y su función es específicamente la de reparar y regenerar en su caso estos órganos. Es una función totalmente distinta.


-¿Estamos hablando de medicina regenerativa?


-Efectivamente, cuando hablamos de medicina regenerativa o medicina reparadora en realidad es lo que más se asemeja a lo que se quiere conseguir de la función de las células madre adultas. El objetivo de las células madre pluripotentes sería producir órganos artificiales, órganos «in vitro», órganos fuera del cuerpo y eso es algo que está muy lejos de la realidad. Seguramente se llegará a conseguir pero hoy en día está muy lejos. Mi trabajo es con células madre somáticas que están en nuestro cuerpo y pueden aislar tejidos sin más. Desde el punto de vista ético es lo equivalente a un trasplante de órganos o una transfusión de sangre.


-¿Cómo ha avanzado la investigación en este campo, realmente las células madre adultas pueden ayudar a curar enfermedades?


-Hace como diez años se descubrió que realmente el número y la potencialidad de células madre que hay en el organismo humano adulto, es mucho mayor de lo que se pensaba. Se conocían las células madre de la sangre. Los trasplantes de médula ósea tienen más de treinta años y básicamente consisten en que, a partir de la célula madre se regenera totalmente la médula ósea de una persona. Pero se descubrió que había otro tipo de células madre que muchas de ellas ni se pensaba que podían existir; por ejemplo en el cerebro, algunos dicen en el corazón, prácticamente en todos los órganos.

-Se le abrió un campo de investigación interesante.


-En 1999 yo trabajaba en terapia génica, cuyo objetivo es tratar enfermedades usando genes como agentes terapéuticos. Por aquel entonces se había llegado un poco a un límite de lo que podía hacer la terapia génica. Tras mi estancia en Alabama llegué a la conclusión de que lo que importaba no eran los genes en sí, sino las células en las que tú introducías esos genes. Es decir, los agentes terapéuticos no eran los genes, eran las células. Entonces me interesé por un tipo de célula madre que son las mesenquimales, en las que llevo trabajando diez años. También se llaman células madre estromales o progenitoras.


-¿Por qué son importantes?


-Pues prácticamente son las células que están en todos los tejidos, y en mayor cantidad se encuentran en la médula ósea y en la grasa. Estas células son capaces de producir todos los tejidos de sostén, como huesos, grasa, cartílago, músculo? Y también, en determinadas condiciones en el laboratorio, pueden dar lugar a otro tipo de células, incluso neuronas. Sobre estas células se probó en distintos estudios en animales que efectivamente podían reparar heridas. Y también se descubrió que no generan un rechazo importante, son toleradas y tienen unas propiedades bastante importantes.


-¿Qué han aportado estos avances a la medicina?


-No solamente este tipo de células madre sino otro tipo, se usan para reparar tejidos dañados, por ejemplo una lesión ósea o un cartílago. Es la función primaria que se les dio a estas células precisamente por esta capacidad. Luego se vio también que tienen un efecto terapéutico en el corazón, por ejemplo en el infarto de miocardio. Y así lo demostraron varios ensayos clínicos; se ha comprobado que el paciente mejora. Ahora mismo hay más de cien ensayos clínicos en el mundo con este tipo de células


-¿Se aplica en España?


-Que yo sepa en cuatro hospitales se está aplicando en pacientes. El ensayo clínico en el que yo participé lo iniciamos en 2004 y fue el primero en España y en Europa. Concretamente era un ensayo para el tratamiento de fístulas perianales complejas, que normalmente se tratan con cirugía pero muchos casos tienen mal pronóstico por problemas de incontinencia y demás. Por ejemplo en los pacientes de enfermedad de Crohn tienen bastante problemas en este sentido. Nosotros hicimos la fase dos a través de un ensayo piloto en el Hospital de La Paz.


-¿Y con qué resultados?


-En fase dos tuvo unos resultados espectaculares, tanto en eficacia como en seguridad. No hubo efectos adversos y la eficacia fue de un 70 por ciento frente al placebo o el control negativo, que era del 14 ó el 17%. Nosotros lo hicimos en 25 pacientes con tratamiento. En fase tres se han hecho muchos más y se han hecho en varios países de Europa.


-Parece entonces que la eficacia de estas células está clara.


-Desde luego. Una de las cosas que me interesó y me impulsó a volver a la academia es que yo encontré que realmente estas células curan muchas patologías distintas con un tratamiento eficaz, pero se conocen muy poco de los mecanismos de acción. Las células curan pero no sabemos por qué, no sabemos cómo.


-Sin embargo el tratamiento no está generalizado.


-No, ahora mismo en España hay cuatro ensayos promovidos por el Sistema Público de Salud. Se han hecho muchas instalaciones de producción de célula. Porque la limitación principal para usar estas terapias es que tienes que producir grandes cantidades de células en unas condiciones de calidad muy estrictas. Desde 2004 hasta ahora se han acreditado bastantes salas limpias. En Madrid, Barcelona, Andalucía, en Valladolid... Salas limpias en las que se producen células en número suficiente para poder implantar.


-¿Si es tan positivo el tratamiento por qué no está más extendido entre los pacientes?


-Porque el sistema de desarrollo de medicamentos es lento. Para aprobar un medicamento (las células cuando se sacan del cuerpo humano y se manipulan por ejemplo para expandir en cultivos están consideradas medicamento) hay que pasar por unos controles. Primero tienes que hacer unos estudios para un dossier preclínico y presentarlo en la Agencia Española del Medicamento para que te permitan usarlo en humanos. Luego tienes que acreditar unas instalaciones de producción, que son muy caras, muy complejas y hay muy pocas personas formadas para producirlas. Estamos hablando de un año en el mejor de los casos y cientos de miles de euros solamente para un ensayo en una indicación específica, que puede funcionar o no.


-Esos gastos estarían compensados si los beneficios en diferentes patologías parecen probados.


-Realmente el mecanismo no se conoce bien, pero hay una propiedad en estas células que es la clave para entender el mecanismo terapéutico. Y es que hace ocho años aproximadamente se descubrió que estas células regulan la respuesta inmune, es decir no generan un rechazo inmunológico, como otro tipo de células. Realmente es algo bastante universal, esto se puede aplicar en teoría en cualquier patología autoinmune.


-¿Por ejemplo?


-Estamos hablando de patologías muy importantes. Por ejemplo en la enfermedad cardiovascular, diabetes tipo uno o enfermedades sin tanta prevalencia pero que no tienen cura como la enfermedad de Crohn, esclerosis múltiple? En realidad son innumerables las patologías que tienen la teología inflamatoria que no se comprende bien pero se podrían tratar si consiguiéramos reducir la inflamación. Y estas células son capaces de hacer esto, con una ventaja sobre los antiinflamatorios, que realmente lo que hacen es reducir la respuesta inmune sin alterar el sistema inmune en su conjunto.


-¿Por qué interrumpió la investigación en la segunda fase?


-Porque en ese momento me interesaba comprender el mecanismo y volver a la academia, que siempre fue mi vocación. Pero hay algo clave en todo esto, que es la investigación traslacional, la que se sitúa entre la investigación básica y la clínica. En definitiva, consiste en aplicar los conocimientos básicos que se adquieren en el laboratorio a la práctica clínica, para mejorar la asistencia médica. Esto, que es muy común en Estados Unidos, aquí aún está poco desarrollado. Aunque parezca mentira todavía queda mucho camino por recorrer, y en ello estamos.



Zamora (1967)


Zamorano del barrio de La Horta, Manuel Ángel González de la Peña, de padre alistano y madre sanabresa, dos comarcas muy queridas para él. Vivió en su ciudad natal los primeros trece meses de su vida para después trasladarse a Madrid definitivamente con la familia. Tan fugaz contacto con la tierra que le vio nacer no ha restado afectos hacia su ciudad, donde conserva lazos familiares. Desde bien pequeño Manuel Ángel se sintió atraído por la ciencia, y muy especialmente la Biología, carrera que estudió en la Universidad Complutense de Madrid, donde también se doctoró. Movido por un espíritu inquieto, este biólogo zamorano ha vinculado su carrera a la investigación, con un fugaz paso por Estados Unidos, la meca de los científicos. Admite que ha optado por un camino difícil y no lo suficientemente reconocido para la preparación que requiere.


COMPARTIR
 
  HEMEROTECA
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  LA OPINIÓN DE ZAMORA |  LOCALIZACIÓN Y DELEGACIONES |  PROMOCIONES    PUBLICIDAD:  TARIFAS |  AGENCIAS |  CONTRATAR  
laopiniondezamora.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de laopiniondezamora.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad 2009