CHANY SEBASTIÁN
El Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León ha devuelto a su hábitat natural, el entorno de la Reserva Regional de Caza «Sierra de la Culebra», el ejemplar de lobo ibérico localizado en la primera quincena del mes de febrero en una trampa en las inmediaciones de la localidad de Anta de Rioconejos.
Una vez finalizada su recuperación el ejemplar fue puesto en libertad en días pasados portando un localizador para conocer su ubicación por parte de los responsables de Medio Ambiente.
El «paraíso» del furtivismo fue localizado por unos cazadores mientras participaban en una jornada cinegética, ya a punto de finalizarla, hacia las 3 de la tarde, los cuales inmediatamente dieron cuenta al Servicio de Protección de la Naturaleza y al Servicio de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León localizándose en no más de cuatro mil metros cuadrados entorno a veinte trampas de los furtivos. Fue una suerte o casualidad pues los aullidos del animal herido llamaron la atención de hombres y perros de las realas.
De los dos lobos que habían caído en las trampas, uno de ellos, logró escapar al monte, tras ser sedado. El otro, tras ser tratado y comprobarse su recuperación ha vuelto a sus orígenes días pasados donde ya se habrá integrado de nuevo a su manada.
Los restos de cánido hallados en algunos los lazos metálicos utilizados por los tramperos y requisados por Guardia Civil y Medio Ambiente llevan a sospechar muy seriamente que los furtivos ya habrían capturado algún ejemplar.
La zona de trampas se localiza en el entorno del río Negro, a no más de un centenar de metros del propio cauce, en un lugar donde el bosque cuenta con una importante población de robles rebollos y donde además de lobos, al parecer, es habitual la presencia de jabalíes, ciervos y corzos, lo cual podría justificar la presencia de los cánidos en busca, como depredador, de presas y comida, algo que los tramperos también conocían y de ahí la abundancia de trampas halladas y requisadas. Entre las trampas halladas en la zona se encontraron algunas con restos de sangre. Incluso uno de los lazos metálicos conservaban todavía rastros de otro lobo que había sido atrapado y se lo habían llevado.