C. P.
El escenario repetía actores secundarios y un horizonte pétreo similar. Todos los pueblos sayagueses a las nueve de la noche huelen a lo mismo: a leña de encina, a silencio, un poco a soledad. Ese «aroma» se hizo extrañamente visible en Bermillo de Sayago hace una semana, al límite de las diez de la noche; a lo mismo olía a las nueve de la noche del pasado jueves en Fermoselle. En los dos pueblos sayagueses se repitió un figura que es habitual en calles y plazas, la presencia de una furgoneta.
Lo que ocurre es que cuando el vehículo, como aconteció en Bermillo, aparece cargado de explosivos y va conducido por un etarra, la cosa cambia, activa todos los sentidos y agita los miedos. La noticia deja poso, tarda en digerirse. En Fermoselle, el jueves, aún estaba caliente y por eso cuando una furgoneta apareció en la Plaza Mayor rodeada de guardias civiles hubo susto general. Los vecinos se inquietaron, preguntaron y se revolucionaron hasta conocer más datos: «Es un chino, un chino, que dicen que andaba por ahí y que los guardias le han pedido el carné y no lo tenía», contó un vecino tras las primeras averiguaciones. «Uf, menos mal, pensábamos que teníamos aquí lo de Bermillo, si es que no se puede estar tranquilo», respondió una vecina que en un plisplás había localizado a sus hijos y los había metido en casa de dos bufidos.
Lo que se sabe de fuentes vecinales (no hay versión oficial) es que un ciudadano chino fue interceptado por la Guardia Civil cuando pasaba con su furgoneta por Fermoselle sobre las nueve de la noche del pasado jueves. Vehículo y ocupante fueron inmovilizados en la Plaza Mayor. Los agentes registraron a fondo la furgoneta aunque no ha trascendido lo que hallaron. Según algunos vecinos, encontraron un ordenador. Lo que sí parece probado es que el ciudadano chino iba indocumentado y que por eso fue trasladado al cuartelillo de la Guardia Civil de la capital de los Arribes, donde permaneció varias horas (toda la noche, según la misma fuente) antes de ser trasladado a Zamora capital, donde los fermosellanos consultados le han perdido la pista.
Ayer, la noticia de la furgoneta, la detención del ciudadano chino por la Guardia Civil, y todo el escenario que recordaba lo sucedido hace ocho días en Bermillo iba y venía, de boca en boca, por los rincones de Fermoselle. «Si ya te dije yo que era una chorrada, que lo de Bermillo, en Zamora, pasa una vez cada diez años». «Ya, ya, fíate y no corras, las cosas, a veces, se enrocan y nunca sabes por dónde van a salir...».
El alcalde de Fermoselle, Manuel Luelmo, se mostraba ayer tranquilo: «Fue un pequeño susto, pero tampoco trascendió demasiado porque fue a las nueve de la noche y en este tiempo no están las cosas para andar de paseo por las calles del pueblo». Tampoco pudo decir a este periódico que había pasado con el ciudadano chino: «Lo importante es que no pasó nada, todo quedó en una anécdota». Que sirvió durante el día de ayer para alimentar los comentarios de los vecinos.