S. RAMOS, PONTEJOS
Sin piezas en el morral, con mucho frío y con ganas de concluir una jornada de caza poco propicia para el arte cinegético. Así clausuraban ayer la temporada los cazadores del Club de Morales del Vino, que consideraban a la última jornada como el peor día de la campaña que se iniciaba en el pasado mes de octubre con la apertura de la veda.
«Desde el 24 de octubre que se abrió no ha fallado un solo domingo que no hayamos apresado caza, pero hoy con la niebla, el hielo y que ya hemos salido tarde, a las once y media, no se ha podido alcanzar ninguna liebre», explicaban.
Zenón, Fidel, Alfonso, Bernardo, Carlos, Miguel o Álvaro son buenos conocedores de los pagos por donde se mueven en busca del preciado trofeo, ayer concretamente la zona conocida como «Las Bragas». Campos abiertos, sembrados de cereal, con buenas madrigueras abiertas, pero de las que ayer se resistían a salir sus moradores y eso que a los galgos que les acompañaban los les faltaban ganas de alcanzar a sus presas. Al grupo de galgueros se unía algún escopetero, pero de acompañante, también aficionado al galgo y la libre y olvidándose de su especialidad, enfocada a la perdiz, la paloma o el conejo.
Los siete cazadores de Pontejos son parte de los 78 socios del Coto de Morales del Vino, que ha visto mermada su cota de afiliación de unos años para acá y que tiene como territorio cerca de 1.500 hectáreas para poder cazar. «Una condición imprescindible es que los socios deben poseer terreno y estar empadronado en el municipio». A primeras horas de la tarde los cazadores daban por concluida la jornada y ya junto a sus familias celebraban la tradicional comida, bajo techo y cobijados al calor de la lumbre.
La temporada, es el balance en esta zona, ha sido buena, una gran noticia para los tiempos que corren.