L. O. Z., SAN MARTÍN DE CASTAÑEDA
Una aureola de colorido y fiesta embargó en la tarde de ayer la bella localidad de San Martín de Castañeda, enclavada en el corazón del Parque Natural del Lago de Sanabria. Se celebraba «La Visparra», una de las más singulares mascaradas de invierno que cada víspera de Reyes recorre las calles del pueblo gracias al impulso dado por el personal de la Casa del Parque y la colaboración de los jóvenes, empeñados en no perder una tradición recuperada hace unos años después de un periodo de ausencia.
Los protagonistas de la mascarada, embutidos en estrambóticas vestimentas, danzan y piden el aguinaldo a los vecinos, en una época que desde luego no ha sido elegida al azar. Cuando las despensas están a rebosar con las exquisiteces de la matanza, que se aderezan con un reconfortante licor para superar los rigores del invierno. Y los vecinos cumplieron el ritual agasajando a los enmascarados con todo tipo de productos.
La figura principal de esta mascarada de invierno es la «Talanqueira», con la cara y el cuerpo totalmente tapados y portando un entramado rematado en cuernos con los que trata de azuzar y asustar a los vecinos que se ponen a su paso.
De acuerdo con la tradición, el cortejo lo componen además seis visparros que también van vestidos de colores y se tapan la cara con las calantroñas que tienen cintas de colores. Además llevan chucallos y chucallas (cencerros) colgados de los cuadriles (cintura) y unas tenazas con las que pellizcan a la gente. Antiguamente había tres figuras más: la dama y el galán, dos quintos que se vestían con el traje tradicional sanabrés y arreaban a los presentes con la verdasca o vara; y el ciego que se vestía con ropa rasgada y llevaba un saco de cernada (ceniza) para echar a la gente.
Ayer, el pueblo de San Martín de Castañeda renovó una tradición que ya se encargaron de perpetuar los más ancianos, recordando así los años mozos en los que ellos eran los protagonistas de esta singular mascarada de invierno.
La salida de la comitiva coincidió en algún momento con la visita de los Reyes Magos a la localidad, que recorrieron los pueblos del municipio de Galende repartiendo regalos y llevando la ilusión y la magia. Un año más, Melchor, Gaspar y Baltasar cumplieron su cometido.