Tierra de Alba / 80 Años de la construcción del «Salto del Esla»

Un crimen famoso y 23 víctimas de la presa

El 3 de diciembre de 1931 los obreros Marcelino Colino y Fabián Román matan a tiros a Ángel Cartón y Magdalena Santos para robarles 7.000 pesetas

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Dos personas observan una fotografía de los obreros en el Salto.
Dos personas observan una fotografía de los obreros en el Salto.  Foto Chany Sebastián
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CHANY SEBASTIÁN El «Crimen de Ricobayo» dio nombre a uno de los asesinatos más crueles de la España negra y a uno de los romances más cantados por los ciegos de pueblo en pueblo. Fue una de los efectos colaterales de la construcción del «Salto del Esla» iniciado en plena época de vacas flacas: la «Crisis del 29». Crímenes brutales y asesinatos horrendos, riñas y peleas, tiros y navajadas, robos y adulterios, hambre, miseria y accidentes mortales de necesidad. Esa es la otra cara de la historia, la nunca estudiada, ni valorada, del Salto de Ricobayo, unas obras que contaron con un promedio de 940 trabajadores al día. Más de 10.000 en los últimos 80 años.


Ángel Cartón Caramanzana tras toda una vida dedicada a mantener la Ley como carabinero en Salamanca al jubilarse decidió comprarse una de las mejores fincas de la ribera del Esla en Ricobayo. Allí se fue a vivir su con su mujer Magdalena Santos y su hija Honorina. La construcción del embalse trajo consigo la venta obligada de su tierras por 68.000 reales (17.000 pesetas), una fortuna para entones. El 3 de diciembre de 1931 Marcelino Colino, un obrero natural de Manzanal de los Infantes, segaba a tiros la vida de Ángel y Magdalena Santos que vivían en la «Casilla» que había junto al antiguo puente de Ricobayo. Cometido el doble crimen, Marcelino se retiró, para darle la escopeta a Fabián Román Blanco, de Alcorcillo: el debía esperar la llegada de Honorina, la hija de 29, años que había ido a Rosario a la iglesia de Ricobayo. Pero ella cogió un atajo, le evitó y llegó a la casa encontrándose con la terrible realidad. Sus voces alertaron a unos transeúntes.


Tras un día de pesquisas y sin existo, el día 4 de diciembre a las 6 de la tarde, en la posada de Corcobado, se hallaban numerosos obreros del Salto y una pareja de la Guardia Civil del Puesto de Manganeses de la Lampreana. Fue entonces cuando llegó un individuo con la escopeta al hombro y encañonó a los presentes. Era «El Fabián», que abandonado por su cómplice se veía acorralado y decidió llevarse por delante a la Benemérita. El Guardia Civil José Pérez Esteban se arrojo sobre él, le desarmó y le detuvo evitando una nueva catástrofe. Marcelino se refugió en la Sierra de la Culebra pero una carta enviada a su amante Pilar, en Ricobayo, pidiéndole huir a Argentina, le delató. Marcelino y Fabián fueron detenidos, encarcelados y juzgados en la Villa de Alcañices.


Los primeros en terminar entre rejas fueron dos ingenieros, Nino Rodio, de Italia, y Pedro Aguirre, de España, detenidos por los carabineros el 6 de octubre de 1914, cuando realizaban los primeros trabajos topográficos para el Salto. La acusación del Juez fue trabajar sin autorización en las tierras fronterizas consideradas zona militar por el reglamento de costas y fronteras de 1903. Sus jefes les sacaron.


El 25 de enero de 1930 los perros de dos pastores atraídos por el olor comenzaron a escarbar y sus dueños encontraron enterrado en «Piedra Fincada» (Muelas) el cadáver de Manuel Ferreira, portugués que trabajaba en el Salto, brutalmente asesinado y sepultado a 50 centímetros de profundidad. Tenía 20 años y había desaparecido en octubre. Era muy ahorrador y el robo fue el móvil de un crimen, segundo por ese motivo, acaecido a la sombra del Salto.


El 30 de junio de 1934 (20.05 horas) la rotura de un cierre hidráulico creó una balsa de 14 metros de hondura muriendo ahogados 9 obreros: Miguel Domínguez (22 años) de Morales del Vino, Ramón González Gañón (26) de Toro (único soltero), Matías Mulas Largo (36) y Alfonso Nieto Martín (33) de Valcabado, Teófilo Rodríguez Romero (38) y Benito Sereño Rodríguez (42) de Bretó de la Ribera, Antonio Iglesias Ufano (20) de Sanzoles, Antoliano Vega Flores (25) de Cubillos y Salvador Santamaría (50) de Burgos.

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