BELÉN ALONSO
El municipio de San Martín de Valderaduey ha sido elegido para llevar a cabo en la provincia un proyecto científico para prevenir las plagas de topillos similares a la que afectó al campo zamorano durante los años 2006 y 2007 y que consiste en la colocación de postes con cajas nido para cernícalos y lechuzas.
Estos proyectos están financiados por la Unión Europea y la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino (MARM), y se desarrollan también en la actualidad en los municipios de Villalar de los Comuneros y Boada de Campos.
En la localidad terracapina se estudia la utilización del control biológico de las poblaciones de este roedor mediante la instalación de alrededor de una treintena de cajas-nido para dos de sus depredadores más importantes, el cernícalo vulgar y la lechuza común por la zona de la Reserva de Natural de Villafáfila. Según explica a este diario Julio Herrero, alcalde de San Martín de Valderaduey, «los postes se han instalado fundamentalmente cerca de regatos, zonas de alfalfa y lugares donde no se podrá tirar veneno en caso de que vuelvan a aparecer». Los primeros resultados de estos trabajos científicos y la situación actual en esta problemática se presentarán mañana en Villalar de los Comuneros en una jornada en cuya organización colaboran la Fundación Biodiversidad, el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y el Hábitat y la Universidad de Valladolid. Herrero asegura que aceptó «encantado» que su pueblo fuera elegido para la experiencia porque «la plaga va a volver a venir y creo que esta vez hay que estar preparados». El regidor apuesta firmemente por los resultados positivos de la experiencia que «beneficiará a todos, incluida a la caza que fue otro de los sectores perjudicados tras la plaga de topillo por la cantidad de veneno diseminado de mala manera por el campo».