CH. SEBASTIÁN
Efectivos de la Guardia Civil procedieron en la noche del pasado domingo a decomisar varias partidas de setas (níscalos de los pinos) a ciudadanos rumanos en la localidad de Nuez de Aliste. Ayuntamientos de la comarca, a través de sus alcaldes, presentarán escritos en la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Alcañices solicitando que sus efectivos actúen en la medida de sus posibilidades legales. El problema está, según fuentes consultadas por este periódico, «en que la normativa actual no prohibe la recogida de setas como tal en terrenos públicos, con lo cual la única manera de actuar contra ellos es en lo que respecta al transporte, ya que, entre otras cosas, la recogida en muchos casos la hacen con cubos de los que viene la pintura». Los agentes medioambientales llevan varios días controlando los montes de la comarca pero están atados de pies y manos por la normativa. Ediles de la comarca creen que las multas no servirán de mucho ya que sus lugares de residencia están en Rumanía y «mandar allí las sanciones» sería perder el tiempo. Fuentes municipales aseguran que el problema de las cuadrillas de rumanos supone un grave contratiempo para las familias de la zona que tienen en la recogida de setas un complemento a sus economías. En cualquier caso no les echan la culpa a ellos si no a los empresarios que les «contratan». De éstos, solamente en Aliste «se tienen contabilizados hasta cuatro diferentes». El mayor problema está en que los recolectores alistanos no se atreven a ir a los pinares a recoger. La recogida por parte de rumanos perjudica también a las plantas de la zona al llevarse directamente fuera.
Por otro lado, los vecinos del municipio leonés de Sancedo se han organizado en patrullas de ciudadanos para impedir que más de un centenar de temporeros, todos ellos rumanos, emprendieran por su cuenta una campaña de recolección de setas en los alrededores de este municipio, en terrenos de titularidad privada. El malestar vecinal por este asunto alcanzó su punto álgido cuando se enteraron de que estos temporeros cogían las setas para venderlas, según ha explicado a Efe Gloria Peña, la alcaldesa de Sancedo, un municipio de poco más de 600 habitantes, de la comarca del Bierzo, donde decidieron acampar la mayoría de estos temporeros.
El rifirrafe llegó hasta tal punto que incluso ha tenido que acudir hasta allí la Guardia Civil «para evitar males mayores», confirmó ayer a la agencia Efe el subdelegado del Gobierno en León, Francisco Alvarez, que ha afirmado que no se han producido incidentes.