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CHANY SEBASTIÁN, ALCAÑICES «La Violencia de Género no tiene sitio ni en la ciudad, ni en el medio rural, aunque por desgracia no sabe de razas ni fronteras, y lo mismo la sufren quienes viven en las grandes urbe o en pequeños pueblos de la perifería hispanolusa». Así se puso de manifiesto ayer en la Villa de Alcañices con motivo de la celebración del Día Internacional contra la Violencia de Género en la Provincia de Zamora, promovido por la Subdelegación del Gobierno con la participación de autoridades (alcaldes, concejales, Guardia Civil y Policía) y agentes sociales (técnicos de acción social, dirigentes de asociaciones, empleados municipales y vecinos. También estuvieron presentes el vicepresidente de la Diputación de Zamora, José Ignacio Isidro; la parlamentaria Elvira Velasco y el diputado Enerino Luis Gago.
La abuela de Alcañices, María Calvo Hidalgo, fue la encargada de intervenir en nombre del colectivo de mujeres alistanas de «La Raya». Tras ella doce vecinos formaron un mosaico con la leyenda «Maltrato Cero» antes de la lectura de una reflexión sobre la violencia de genero. El manifiesto fue leído por la Subdelegada del Gobierno en Zamora Pilar de la Higuera San Pedro. Acto seguido hubo un minuto de silencio y se proyectaron los nombres las 49 las mujeres que han perdido la vida en lo que va de año 2009 por Violencia de Género.
Los actos concluyeron con la plantación de una flor en la Plaza Mayor de Alcañices en recuerdo de todas las víctimas de la Violencia de Género, liberándose dos palomas blancas, por Pilar de la Higuera y Tomás Carrión, bajo un cielo alistano, rayano al trasmontano, que ya no sabe de fronteras entre países.
Para María Calvo Fidalgo, nacida en Alcañices el 27 de octubre de 1914, «ningún país, ninguna cultura, ninguna mujer, niña, joven, adulta o anciana es inmune a la violencia sobre las mujeres. En cada etapa de nuestra vida nos vemos amenazadas por la violencia, tan vieja como la humanidad misma, alimentando el sufrimiento de la vida cotidiana y condenando a las mujeres al silencio y al sometimiento». Y sentenció: «Ser mujer, vivir en un a zona rural y además ser una mujer mayor, después de haber trabajado toda la vida dentro y fuera del hogar, nos hace especialmente vulnerables. El aislamiento social, la vergüenza de denunciarlo ante nuestros vecinos y conocidos, la dificultad que tenemos de acceder a la información y a los recursos, la falta de independencia económica, nos hace invisibles». Y lanzó su voz al viento que mueve la brisa de la justicia humana: «Hoy nos hemos reunido aquí, en Alcañices, para decir que no consentimos ni nos callamos ante la violencia contra las mujeres y que apoyamos a todas las que están sufriendo y a las que han logrado liberarse de ella, por su empeño en ser ellas mismas y decidir sobre su vida».
La subdelegada del Gobierno en Zamora, Pilar de la Higuera San Pedro, fue clara: «Hay que luchar para que esta lacra de la sociedad deje de estar entre nosotros» en clara referencia a a la Violencia de Genero y a sus causantes: los maltratadores y asesinos. Incidió en la necesidad de la colaboración imprescindible de todos, hombres y mujeres, en busca de una saciedad igualitaria, en la que no existan comportamientos excluyentes por razón de sexo: «Ahora, como hace muchos años, las mujeres siguen soportando actitudes de indiferencia y menosprecio que, en muchos supuestos, terminan en actitudes violentas para obtener por la fuerza aquello que es rechazable desde la igualdad: la sumisión. Sumisión que significa sometimientos a todos los deseos y caprichos de quien se arroga un pretendido derecho de propiedad y de superioridad no escrito ni aceptado por nadie».
Tomás Carrión Carrión, alcalde de Alcañices, mostró su rotunda oposición a la Violencia de Genero y defendió la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, para aludir a los maltratadores aseverando que «Hay que ponerles en su sitio».
El Día contra la Violencia de Genero en tierras alistanas ha servido también para profundizar en un hecho tan real como la vida misma: «En el medio rural se agudiza el problema de la violencia sobre la mujer al tener mayores dificultades para acceder a los recursos y a la información. Estas carencias se acentúan, muchas veces, por la presión social y la vergüenza de someterse al enjuiciamiento de los vecinos. Los poderes públicos deben dispensar una atención especial a estas mujeres para asegurar el pleno disfrute de su condición de ciudadanas». Aliste es uno de los lugares de Castilla y León con menos denuncias por violencia de genero, lo cual, se especificó, no quiere decir que no exista.
«El aislamiento social, ser mujer, vivir en una zona rural y además ser mayor nos hace especialmente vulnerables e invisibles»
> Nacida en Alcañices en 1914
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