S. RAMOS, CORRALES
La fachada principal de la ermita de Nuestra Señora de las Angustias de Corrales será sometida a una profunda intervención, durante las obras de la segunda fase de rehabilitación, debido al deterioro que presenta por el peso de sus fábricas «por lo que son necesarias operaciones de sustitución de lo irrecuperable o desaparecido, la estabilización estructural de las fábricas y la restauración y protección» del conjunto de esta parte de la ermita tal y como describe el autor del proyecto, el arquitecto Pedro Lucas del Teso.
En el inmueble religioso ya se hizo una primera intervención orientada fundamentalmente a la consolidación del terreno por medio de inyecciones de resinas expansivas previo al apeo preventivo de los elementos más inestables, como los arcos, el refuerzo estructural de la cabecera de la iglesia y la fijación de elementos escultóricos en situación precaria de equilibrio. Se dejó un periodo de seis meses para la comprobación de la estabilización de la cimentación, periodo en el que se han efectuado pruebas de control visuales, geotérmicas y taquimétricas necesarias. Y ahora, en esta última fase, se completará la obra con el fin de dejar el templo en uso para los oficios religiosos.
Era precisamente la consolidación estructural del templo corralino uno de los temas más prioritarios y que más deformaciones ha producido en el edificio a causa de la humedad y el mal firme.
El proceso constructivo pasa ahora por desmontar la cubierta, acometer la reconstrucción parcial de fábricas, la restauración de cornisas interiores y exteriores, la reposición de la sillería previo desmontaje y una nueva cimentación del cierre perimetral del atrio, entre otros.
Con un importe de 483.223 euros provenientes de la Dirección General de Vivienda y Urbanismo de la Consejería de Fomento de la Junta de Castilla y León y a través del programa Arquimilenios se está llevando a cabo una importantísima intervención en uno de los monumentos más emblemáticos de Corrales, un templo de estilo barroco construido en el siglo XVIII en sillería arenisca de una sola nave de cuatro tramos, con cinco arcos fajones de medio punto.
El edificio, uno de los más emblemáticos de Corrales del Vino, ocupa una superficie de 129 metros cuadrados más los 19 de cabecera.
De acuerdo con la información que publicita el propio Ayuntamiento corralino, , ermita, situada junto al cementerio, es una construcción de sillería arenisca, orientada hacia poniente, con una nave de cinco tramos, cubiertos cuatro de ellos con bóveda de cañón con lunetos, sobre arcos fajones rebajados, mientras que la capilla mayor, a la que se accede a través de un arco peraltado, lo hace con bóveda de arista. La parte más interesante de su fábrica es la fachada principal, levantada al naciente.