CHANY SEBASTIÁN
La carretera ZA-324 contará con una capa de aglomerado antes de la llegada del invierno para poder ser reabierta al tráfico entre las localidades de Ricobayo de Alba (travesía de la antigua Nacional 122) y Villalcampo. La empresa burgalesa «Blas Gon», que se quedó con los trabajos tras la quiebra de Construcciones y Contratas Lerma de Valladolid, ha realizado una buena labor aprovechado los meses de verano y la climatología favorable del otoño para dar un fuerte impulso a las polémicas obras. Las labores de compactación de la calzada, riegos asfálticos y grava cemento han dado lugar a la prohibición de utilizar la carretera por parte de los usuarios entre Ricobayo y Villalcampo para que los vehículos no dañen el trabajo que se está haciendo. Durante los últimos meses, aunque teóricamente estaba cerrada, y el desvío alternativo era por Pino del Oro y Carbajosa de Alba, en la práctica si se utilizaba. La alternativa ahora elegida por los usuarios es un camino rural que sale desde la calle de Villalcampo y, tras recorrer alrededor de cuatro kilómetros, sale a la Nacional 122, en el mismo enlace de Villaflor. Es un acceso aceptable, llano, no obstante hay que tener en cuenta que es de tierra y presenta el inconveniente de sus estrechez, más cuando se cruzan un automóvil y un camión.
La mejora de la carretera, que comunica la Nacional 122 con Sayago, por Ricobayo, Villalcampo y Poblado de Villalcampo (Presa de Iberdrola), es una de las grandes apuestas de la Consejería de Fomento de la Junta de Castilla y León en la comarca de Aliste, Tábara y Alba, con una inversión de 3.045.752 euros. Las mejoras son evidentes, en cuanto al firme y la eliminación o apertura de curvas, pero muy en particular en la dotación de una plataforma para el tráfico de siete metros, con arcenes de 50 centímetros.