CHANY SEBASTIÁN
La fuerte sequía de la primavera y del verano, junto a la crisis que afecta también al mercado agroalimentario hispanoluso, son las dos principales causas apuntadas por los propios castañicultores alistanos como origen de la que ya amenaza con convertirse en la peor campaña de recogida y comercialización de castañas de los últimos años.
Propietarios de castaños que anduvieron listos, a mediados de octubre, cuando aún había pocas, lograron salvar la campaña vendiendo las castañas injertas, hasta a un euro y setenta céntimos el kilo. Actualmente los precios han caído hasta los 90 céntimos las de primera y 50 los de segunda. Para colmo de males, según apuntan productores de los municipios de Trabazos, Rábano, Alcañices y San Vitero, «el mayor problema es que ya no viene ni a pretenderlas».
La amplía mayoría de los castañicultores alistanos ha venido dando salida a sus castañas en los últimos años hacia Portugal, viéndose ahora afectados por el estancamiento del sector en el país vecino, con las exportaciones bajo mínimos hacia países como Francia y Brasil. De hecho, las dos principales plantas ubicadas en las ciudades de Braganza y Macedo do Cavaleiros (propiedad de gallegos) ni siquiera han abierto sus puertas.