CELEDONIO PÉREZ
Las tradiciones necesitan alimentarse, coger aire y regenerarse en su justa medida. Si no se oxigenan, acaban apolillándose envueltas en telarañas. Así lo entiende la asociación «Amigos del Zangarrón de Sanzoles», y dicho y hecho: cómo la música y el son de la flauta y el tambor son imprescindibles para esta mascarada de invierno declarada de interés turístico regional y como tamborileos y flautistas son una especie en extinción, pues ha cogido el toro por los cuernos y ha creado una escuela de música para enseñar a los más pequeños, para crear una cantera que asegure la celebración de la fiesta hiemal y para mantener vivo un ritmo que ha tenido dos verdaderos virtuosos en los últimos cincuenta años: Manolo Lorenzo y Tanis Sánchez.
Un grupo de jóvenes de Sanzoles llevan varias semanas asistiendo a clase para aprender el toque sincopado y singular que marca el ritmo de baile a los danzantes, protagonistas de la mascarada junto con el personaje central, el Zangarrón. Mario Martínez, profesor ligado al Consorcio de Fomento Musical de Zamora, ha conseguido en poco tiempo introducir a los neófitos en la música primigenia, con sones de caramillo, que nació con la historia y se diluye en el tiempo.
«Lo que queremos es asegurar el relevo generacional en la fiesta del Zangarrón. Pretendemos formar a una generación de jóvenes en la flauta y el tambor para que puedan mantener viva la tradición, de ellos es el futuro», apuntan José Javier Sánchez y Valentina Puga, presidente y secretaria, respectivamente, de la Asociación «Amigos del Zangarrón de Sanzoles». Los dos resaltan la importancia de que los jóvenes se interesen por una mascarada que tiene también un gran arraigo entre los más pequeños.
El Zangarrón de Sanzoles presenta algunas peculiaridades respecto al conjunto de mascaradas de invierno de la provincia. Es la única celebración de este tipo que incorpora la música de flauta y tambor a la parafernalia lúdica. Sólo ocurre en otra fiesta similar que se celebra en un pueblo cercano a Oporto, lo que hace pensar a los estudiosos en un tronco común.
El filólogo zamorano José Manuel Matellán mantiene que las secuencias musicales de la melodía interpretada con flauta en Sanzoles, que marcan el ritmo de los danzantes que acompañan al Zangarrón durante los diferentes bailes, son muy originales e insólitas dentro de la música tradicio nal castellana. De ahí que argumente que proceden directamente de la tradición europea, ya que se localizan secuencias musicales similares en canciones tradicionales del centro de Europa.
La Escuela de Música de Sanzoles se mantendrá abierta todo el curso. Hay diez alumnos matriculados, la mayoría jóvenes y entre ellos ocho chicas. También está aprendiendo el presidente de la agrupación cultural y sus dos hijas, una familia con tradición familiar que inició el abuelo.