J. A. G.
Porto, «Mucho pulpo, mucha fiesta y cero en ganado». Con estas palabras resumió ayer el ganadero Pablo Justo el desarrollo de la tradicional feria de ganado de Porto, que durante decenas y decenas de años destacó como uno de las fechas de mayor compraventa de reses.
En esta ocasión se echó en falta la presencia de compradores vascos, que han ganado fama por adquirir novillos a buen precio. Al mediodía de ayer el veterinario no había tenido trabajo alguno en cuanto a la formalización de guías, necesarias para el traslado de los animales adquiridos. No obstante, Justo señala que «se vendió algún novilluco para carne». Reiteró que «faltan los vascos y sólo se pagan por ellos lo que pesan». El ambiente ganadero dejó ayer pues una sensación más que pobre. «Está uno disgustadillo porque no hay salida de reses».
Sin embargo, la feria resaltó más que brillante en cuanto al ambiente social. «Vinieron dos pulpeiros que no dieran abasto. Agotaron las existencias y había que hacer cola para conseguir la ración» manifiesta el ganadero.
La feria de septiembre de Porto sigue despertando el interés de numerosas personas que siguen todavía por los pueblos aprovechando las actuales fiestas para la recogida de los frutos otoñales. El coincidir con un fin de semana y, además, con un día soleado a radiante, movilizó al personal, que no quiso perderse la oportunidad que ofrece Porto de una jornada de gran convivencia.