O. C.
«Hemos perdido el tren». Esa es la sensación que tienen los vecinos de Venialbo y que su alcalde, Jesús Vara, transmite como portavoz del municipio. Ese reconocimiento se plasma en la falta de inversión empresarial y en el envejecimiento de una población cada vez más reducida. De los dos mil habitantes de los años cincuenta y setenta, ya sólo restan menos de medio millar. De ahí que el Ayuntamiento se anime a plantear ciertos modelos de gestión de servicios para paliar el retraso del municipio y su situación actual de envejecimiento. De ellos, destaca la creación de una residencia prescindiendo de la costosa infraestructura, una idea que «a lo mejor sólo es una utopía», reconoce Vara.
El alcalde de la localidad del Vino propone incrementar los servicios a los mayores y crear un centro de día con el objetivo de atender a las personas que tienen más problemas para desenvolverse. «La idea es que el pueblo sea una residencia. Para ello deberíamos contar con los servicios suficientes para poder ofrecérselos a la gente, tanto en un centro de día, como en sus propias casas para quienes no pueden salir», propone Vara, quien añade que «se nos han adelantado pueblos con menos empuje. Somos un verdadero punto de encuentro, pero ahora Villabuena, Gema o Moraleja ya cuentan con este tipo de centros».
En el recuerdo queda la iniciativa de un vecino, quien impulsó un centro para mayores, que finalmente dejó en su fase inicial al no encontrar el apoyo necesario.
La idea de crear este servicio pionero viene a paliar ese déficit de actividad económica. Según el propio alcalde, «hemos perdido algo del tren, sobre todo con la viña, con el vino. Las bodegas se han ido a Valdefinjas o Morales, aunque en Venialbo posiblemente sea la mejor calidad de vino». Sin embargo, la localidad sólo cuenta con tres bodegas y no ha sabido sacarle partido al reconocido prestigio de sus cultivos.
Según informa el propio Ayuntamiento, la calidad de los productos agrícolas tampoco cristalizó hace años en la creación de una cooperativa. «No hemos avanzado. Hemos perdido las carpinterías y herrerías, mientras que otros municipios han aprovechado el tirón del ladrillo», asume Jesús Vara, en referencia a compañeros de comarca como Moraleja del Vino o Villaralbo.
Aún así, nuevas infraestructuras se añaden a la localidad. La creación del nuevo edificio del Ayuntamiento, la rehabilitación del antiguo matadero para ubicar el consultorio médico, la actual reforma de las escuelas o la incorporación de un descalcificador para el abundante agua que riega la zona son algunos ejemplos. Precisamente, los proyectos futuros también tienen que ver con el agua. La idea del propio Ayuntamiento es la recuperación ambiental de un arroyo para crear una balsa que sirva de zona de esparcimiento en verano.
Tras lo expuesto, para el responsable municipal, la conclusión es clara. «Estamos ante un punto de inflexión. No digo que antes se hiciesen mal las cosas, porque los siguientes podrían decir lo mismo de nosotros, pero lo que si ha de quedar claro es que hemos sido muy constantes y hemos llamado a todas las puertas».