ICAL
La Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) denunció ayer que los 5.300 cultivadores que siembran patata en Castilla y León soportan, como consecuencia de las crisis del sector y el hundimiento de los precios en origen, unas pérdidas que rondan los 3.600 euros por hectárea, situación que conduce de una manera «inexorable al desmantelamiento del mismo sin que desde las administraciones públicas implicadas se haya tomado medida alguna para paliar esta situación».
La organización agraria realizó esta denuncia al mismo tiempo que presentó el documento «Por la rentabilidad del cultivo de la patata» que pretende, por un lado, realizar una análisis detallado de la complicada situación que en estos momentos vive el sector y, por otro, aportar medidas a corto, medio y largo plazo que permitan la continuidad de las explotaciones. Dentro de las medidas que UCCL plantea en el documento, la primera y fundamental es tratar de salvar la campaña actual, para lo que es «básico» la firma de un gran acuerdo con la distribución para que ésta adquiera las 900.000 toneladas que se produce en las 22.000 hectáreas que este año se han dedicado a este tubérculo en la Comunidad, y que se garantice al productor, al menos, los costes de producción, que se estiman en 15 céntimos por kilogramo.