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Castilla y León ha disfrutado durante este verano un poco menos de los toros a causa de la crisis. Ése es el análisis que se deriva de la presente temporada, en la que se ha celebrado un 14,1 por ciento menos de festejos taurinos populares hasta el 26 de agosto –todo menos corridas de toros–, con un total de 1.139 espectáculos frente a los 1.327 de 2008, según datos de la Consejería de Interior y Justicia.
La provincia de Zamora no ha sido ajena a esta tendencia, con una reducción del 7,5 por ciento en la celebración de festejos taurinos, pasando de 238 en el año 2008 a 220 en la presente temporada, es decir, 18 menos. La mayor incidencia se ha producido en los encierros, que han pasado de 74 a 67 (siete menos), seguido de loas vaquillas (seis celebraciones menos que el año pasado); también se han contabilizado tres espectáculos de cortes menos que en 2008, al pasar de 18 a 15. Solamente ha roto la tendencia las capeas o probadillas, pasando de una a tres.
Esta caída fue más sonada en los municipios pequeños de la Comunidad, donde suprimir algunos de estos actos significó ahorrar partidas económicas que ahora se destinarán para usos de mayor relevancia para los vecinos, infraestructuras y servicios básicos que no se pueden dejar de prestar y que podrían correr cierto peligro con falta de financiación.
Aún con la caída experimentada en Zamora, ha sido la provincia de Castilla y León que menos ha notado esa reducción de los espectáculos taurinos, lejos de las bajadas, por encima del veinte por ciento, en Palencia, León y Segovia.
El número de encierros por las calles disminuyó casi un 10 por ciento, hasta los 437, registrando la mayor caída Segovia y Valladolid, dos de las provincias con más tradición taurina de la Comunidad, junto con Salamanca y Ávila. También bajó el número de encierros camperos (-16,9 por ciento), con la celebración de 54 fiestas o los encierros mixtos (-7,46 por ciento), hasta los 62.
Los concursos de recortes también se vieron gravemente afectados por la falta de presupuesto de los ayuntamientos, con un 30 por ciento menos –al pasar de 75 a 52–, principalmente en Valladolid y Segovia, con la pérdida de ocho acontecimientos en cada caso. Sin embargo, las vaquillas, el apartado de festejos taurinos populares más apreciado por los castellanos y leoneses, son las que más han sufrido este recorte, que bajó un 25,8 por ciento y pasó de 595 a 441, algo que este verano han lamentado muchos ciudadanos al ser uno de los principales atractivos de las fiestas regionales y en el que se centran, históricamente, los días grandes de los diversos municipios de la Comunidad. Esta desaparición tuvo especial sangría en Salamanca y Valladolid, donde se celebraron 70 y 35 entretenimientos de este tipo menos, respectivamente.
Precisamente son Valladolid, Salamanca y Segovia, las provincias con más amplia tradición taurina, las que mayor han notado la caída en la celebración de este tipo de espectáculos, con 53, 48 y 34 menos, guarismos que cobran mayor relevancia si se tiene en cuenta que entre las tres representan dos terceras partes de todos los acontecidos en Castilla y León.
Uno de los ejemplos de municipios que han tenido que optar por el recorte de gastos en festejos taurinos para ajustar sus gastos presupuestarios a causas de la crisis es Íscar. La localidad vallisoletana, de larga tradición taurina, celebró la primera semana de agosto sus fiestas grandes, en las que por primera vez desde hace varios años, se redujo el número de espectáculos en los que los toros eran los protagonistas.