S. RAMOS,
Arcenillas
«Arcenillas en la memoria». Así reza el título de la exposición de documentos del archivo municipal que se haya abierta en la planta baja del Ayuntamiento de Arcenillas hasta el día 22 de agosto. Es el primer pueblo que realiza esta importante exposición donde se muestran desde el documento más antiguo que se custodia en este archivo y que data de 1854 hasta un sin fin de curiosidades como los recibos de pago de la contribución urbana de 1955, los legajos que recogen el nombramiento del maestro, los diferentes libros de actas y acuerdos celebrados en el municipio así como distintos resúmenes generales del catastro urbano o los originales modelos de las multas de tráfico de los años 50.
Arcenillas, según las fuentes históricas del Obispado de Zamora, ya existía al menos en el año 1254, tal y como se relata en el tríptico guía sobre la muestra, si bien los primeros legajos oficiales datan de seis siglos más tarde. «Pese a ello este archivo no pierde un ápice de la importancia que tiene para nuestro pueblo, pues a través de él podemos seguir fielmente los acontecimientos ocurridos en el último siglo y medio», explicaba el «alma mater» de la exposición, Enrique Rodríguez, quien junto a Florián Ferrero, director del Archivo Histórico y el Ayuntamiento que preside Natalio Gutiérrez han realizado un gran esfuerzo para acercar hasta Arcenillas tan importante acervo patrimonial.
Once vitrinas recogen la evolución de la villa y las transformaciones que ha sufrido un pueblo pionero, por ejemplo, en la concentración parcelaria a mediados del siglo pasado, no sin cierta oposición por parte de los afectados y transformadora de la manera de trabajar las tierras, con ella llego la mecanización del campo. Arcenillas constituyó también el centro piloto en la cobertura de otros servicios. Así fue el primero donde se realizó el abastecimiento de agua y la pavimentación de las calles. Hasta tal punto, que existía en el pueblo un pequeño establecimiento muy concurrido por el vecindario con el nombre de «Bar Piloto», hoy día ya cerrado por jubilación del dueño.
El lunes eran muchos los vecinos que saciaban su curiosidad tras el cristal de las vitrinas. Por ejemplo el cambio sufrido en el nombre de las calles, observando los modelos de pago de contribución que anualmente se cobraban, pero también los nacimientos y las defunciones que reflejaban los censos municipales. Y para curiosidades, nada más y nada menos que la mesa del secretario en los años 60, con su «Olivetti», la mesa de madera, la silla de despacho y hasta las gafas, elemento que parecía íntimamente ligado a la estampa del funcionario. Y si esto evocaba tiempos pretéritos, hoy día en extinción por el ordenador, más arcaica era el arca en la que según apuntaban los entendidos, se guardaban los documentos y el dinero del consistorio. «En una ordenanza de los Reyes Católicos, las arcas municipales habían de tener tres cerraduras, y cada llave en manos de una persona diferente. La presencia del tesorero era imprescindible para poderla abrir». Antiguamente los ayuntamientos no tenían sede fija y en estas arcas se trasladaba toda la documentación oficial.
Los archivos son los grandes desconocidos a decir de Ferrero, a pesar de tener una gran importancia, incluso para cuestiones prácticas de la vida cotidiana. «Por el Archivo de Zamora pasan al año doce mil personas a realizar consultas sobre temas de su interés, como los lindes de las parcelas, los prados o las herencias. Si esta documentación estuviera en cada ayuntamiento no sería necesario desplazarse. Pero no todos los ayuntamientos están preparados ni tampoco tienen su «santo» particular, como le pasa a Arcenillas con Enrique Rodríguez, verdadero artífice de la exposición».
La apertura de la exposición fue el primero de los actos de las Fiestas de la Tinaja en Arcenillas. Mañana, es el turno del teatro con el grupo Natus (representa la obra de Alfonso Paso «Sin novedad, señorita Adela») a las 20.00 horas y suelta de vaquillas a la una y media de la madrugada.
Las fiestas se cierran el domingo con una chocolatada matinal, encierro campero a las diez y ya por la tarde desfile de carrozas y la actuación a las 20.00 horas en la iglesia de un coro sinfónico, con «Vamos a la zarzuela».