CHANY SEBASTIÁN
Los vecinos de Vivinera amenazan con movilizarse si el Ministerio de Fomento no atiende sus peticiones de facilitarles el paso del ganado y los vehículos agrícolas sobre la Nacional 122.
Los habitantes de la localidad consideran a la calzada como «una barrera que les impide el tránsito normal desde la margen derecha, donde se sitúa el casco urbano, hacia la izquierda, donde se encuentra la mayor parte del término local con los terrenos dedicados a la agricultura (tierras de labranza) y a la ganadería (pastos de prados y praderas comunales)». Así lo adelantaban ayer los propios afectados con su alcalde pedáneo y concejal en el Ayuntamiento de Alcañices, Manuel Antonio Martín Manjón. La gota que ha colmado el vaso ha llegado con las obras del nuevo vallado del Itinerario Europeo 82 entre Zamora y San Martín del Pedroso, que está ejecutando la empresa Herbi-Plast.
Hace veinte años, recuerdan los vecinos, muy molestos, «cuando se construyó la actual carretera nos movilizamos y paralizamos las obras porque no nos dejaban pasos de ganado y se llegó a amenazarnos con tener que pagarles las perdidas de la maquinaria y los obreros. En un día, se parecía, se soluciono el problema, sobre el papel, pues nos dijeron que nos iban a hacer uno. Nos engañaron como a niños porque hoy seguimos sin el paso».
Ello obligó a los vecinos a ingeniárselas para cruzar de la margen de la izquierda (La Era) a la derecha (La Majada) aprovechando el camino de siempre. El problema está en que ahora se le han colocado vallas de ondas con lo cual si antes había peligro ahora hay más pues los animales y quienes van con ellas tendrán que cruzar y desplazarse sobre la Nacional 122 para poder luego salirse de la carretera donde termina el vallado. Y se temen que «en caso de accidente tengamos todas las de perder». El lunes se intento arreglar la situación con responsables de Fomento y, según el alcalde, hubo muy buenas palabras pero al final nos colocaron las vallas y nos han cerrado el paso.
El alcalde y concejal afirma que desde el Ayuntamiento de Alcañices se le han enviado escritos a Fomento y «no nos hacen ni caso» y reconoce que la Nacional 122 es una auténtica incongruencia, una frontera y un peligro real para los pueblos y quienes en ellos viven.
Pero aún hay más problemas. Vivinera asienta su casco urbano junto a la N-122 y a ella da la calle principal donde se han construido los accesos a través de los cuales se puede salir con normalidad y legalmente a la derecha (hacia Zamora) y a la izquierda (hacia Alcañices). El problema surge si quieren cruzar con vehículos agrícolas del casco urbano hacía La Majada pues para llegar al camino (enfrente de la calle principal), teóricamente hay que entrar por el carril de la rotonda opuesta por la que vienen los vehículos al pueblo de frente. Tráfico ya les ha advertido que eso no se puede hacer, que es ilegal y que se arriesgan a las correspondientes fuertes multas y a la perdida de puntos del carné de conducir que ello lleve consigo.
La única solución, legal, para no infringir las normas de tráfico, es cuando menos rocambolesca. Los vecinos al llegar al cruce, en vez de cruzar los diez metros que le separan del camino, al otro lado, deberán salir a la N-122 en dirección a Zamora y recorrer alrededor de cuatro kilómetros hasta la localidad de Arcillera, donde podrán dar la vuelta tras reandar otros cuatro ya viniendo por la derecha de la E-82 desviarse por la rotonda de Vivinera hacia el camino de La Majada.