CHANY SEBASTIÁN
Las Torres de Aliste sigue cultivando en estos días la tradición, los valores endógenos, la cultura material e inmaterial, demostrando, por si alguien aún no lo sabía, que el querer es poder y que la mejor manera de conseguirlo es la unión. Como sentencia un vecino: «El que algo quiere algo le cuesta».
Sus fiestas en honor a Nuestra Señora la Virgen de las Nieves se afianzan año tras año como unas de las mejores de la provincia de Zamora, conjugando la participación de vecinos y forasteros en unos actos religiosos, lúdicos, deportivos y culturales que invitan a la alegría sin límites y a las más sana diversión. Hace no más de treinta años sólo tenían un día de jolgorio. Hoy, en materia de fiestas, hablar de Las Torres, son palabras mayores: lo mejor de lo mejor, y no lo dicen los vecinos, lo dicen los foráneos.
Durante el año, a duras penas el número de vecinos llega al centenar, muy lejos ya de 1960, cuando se logró alcanzar los 454. En cuarenta y nueve años 354 residentes menos: Las Torres también ha pagado su tributo a la emigración y al éxodo rural. Esos que se fueron, sus hijos y sus nietos, sus maridos y mujeres, regresan en estos días multiplicando por tres la población. Todos juntos, a una, varones y féminas de la tierra y de la diáspora tirando del carro, trabajando duro y disfrutando, que lo bien hecho bien parece y es fuente de dignidad y orgullo. Calles repletas de niños, esos que durante once meses brillan por su ausencia.
El lunes se realiza la maja del centeno, un acierto más para una Comisión de fiestas compuesta por doce miembros cada año y para la asociación «Arecu», que conjugan en un mismo programa los festejos populares y la Semana cultural.
La tarde del martes vivía uno de los actos más emotivos. Eso sí es un pasacalles. Los gaiteros, que en Las Torres los hay, muchos y buenos, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, abrieron la comitiva. Música y danza, coloridos trajes típicos para visitar casa por casa, llamar a la fiesta, repartiendo caramelos y recogiendo las aportaciones monetarias voluntarias. Luego, convidada popular: tortilla española y embutidos para los mayores, golosinas para los pequeños. El grupo «Manacor» cumplía con las expectativas congregando a cientos de jóvenes por la noche.
Ayer misa y procesión, concurso de dibujo y juegos para los niños con Turma y verbena con «Chasis». Hoy habrá misa, campeonato de tajuela y juegos infantiles. Los amantes del folclore tendrán una cita obligada a las 20 horas con la actuación del grupo Don Sancho, de Zamora. La última verbena tendrá como atractivo a unos de los mejores grupos de España, «Strenos»: mucha caña y buena música, y la quema de fuegos artificiales. Aún quedan por delante tres días de jolgorio, mañana con los cuenta cuentos de Obdulia Ríos y cena popular a base de Ternera de Aliste estofada. El sábado visita los molinos y encuentro de gaiteros. El domingo Obisparra. Que Las Torres se gaste 36.000 en fiestas no es un milagro, es cuestión de trabajo y buen hacer.