O. C.
Ahora que llegan las fiestas, el alcalde de La Bóveda se encarga de prepararlo todo como un vecino más. Así se entienden las celebraciones en los pueblos, arrimando el hombro para recibir a los vecinos de los municipios vecinos. «Esperamos que nos salga todo bien y que nos acompañe el tiempo», se recuerda, sabedor de que contra la lluvia no hay remedio.
–¿Destacaría alguna novedad del programa de fiestas?
–La verdad es que no. Nuestras celebraciones se basan en los toros, aunque este año hemos tenido que recortar el presupuesto, prácticamente, en 18.000 euros. De ahí que hayamos programado dos festejos menos y las orquestas no sean de la calidad de otros años.
–La crisis se deja notar...
–Y tanto... En La Bóveda vivimos de las tasas por obras y de la contribución. Fuera de eso no tenemos más ingresos, y el descenso de la construcción se ha notado mucho. Además, este año estamos metidos en fuertes inversiones y eso también influye.
–¿Qué proyectos han sacado adelante?
–Venimos de inaugurar un consultorio médico, y también estamos construyendo un comedor social con el Plan E. Hemos recibido una ayuda para el mobiliario del consultorio, y el comedor lo hacemos con el fondo estatal, pero, aún así, el Ayuntamiento también ha tenido que contribuir poniendo el 30 por ciento o pagando el proyecto.
–Pero ilusión y ganas de divertirse no les van a faltar, ¿verdad?
–No, claro que no. Los vecinos entienden perfectamente cómo está afectando la crisis.
–Ustedes tienen experiencia en los festejos taurinos. ¿Cómo han recibido la nueva normativa?
–Mal, la verdad. Yo no digo que la normativa no esté bien, pero al final, quien se lleva la peor parte es el Ayuntamiento, que ve cómo se encarecen los costes, mientras el empresario deja de arriesgar su dinero. Además, los festejos son cada vez más difíciles de organizar. Si haces una corrida de toros o de rejones, por lo que pagas aquí te vas a Salamanca y ves un buen festejo.
–Por cierto, este año tendrán una pregonera de la tierra...
–Sí. Rosario es una chica que nació y creció aquí. Después se fue a estudiar a Madrid. Estaba previsto que pronunciara el pregón el año pasado, pero no pudo. Una vez inauguradas las fiestas, esperamos que el tiempo nos acompañe, aunque en eso ya sí que no podemos hacer nada.