CHANY SEBASTIÁN
La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León ha iniciado en Aliste la toma de muestras y análisis con vistas a conocer la situación real, para prevenir y en su caso evitar la propagación, caso de existir, de la "Avispilla del Castaño". Cuando los propietarios de castañares y la Administración Autonómica intensifican su ardua lucha contra las plagas del Chancro y la Tinta, enfermedades causantes de la mortandad de cientos de castaños jóvenes y centenarios, surge este nuevo y grave contratiempo que de convertirse en plaga puede llegar a matar a los árboles.
El Dryocosmus kuriphilus Yasumamatsu, ese es su nombre, es un himenóptero de la familia Cynipidae que forma agallas sobre las hojas, brotes y ramillos del castaño. Es monófago y afecta a todas las especies e híbridos del género castanea en mayor o menor medida, siendo los más sensibles la sativa y la dentata, mientras que la mollisima y la rentata presentan cierta resistencia a algunos de su clones.
Según los estudios del Centro de Sanidad Forestal de Calabazanos, de la Consejería de Medio Ambiente, en Villamurriel de Cerrato, Palencia, «causa daños fundamentalmente sobre la brotación y fructificación, comprometiendo –en casos de infestaciones graves– la supervivencia de los ejemplares afectados».
El área original de la avispilla del castaño es China, desde donde se distribuyó a Japón en 1941 y a Korea en 1963. En el año 1974 fue localizada en Estados Unidos, donde atacaba al dentata, y en 2002 se descubría por primera vez en Europa, más concretamente en la provincia italiana de Cuneo, al norte del país, sobre el sativa. En 2005 se había extendido a Campania, Lazio, Lobardía y Abruzzo, en Italia, extendiéndose a Eslovenia y Francia. En 2003 fue añadido a la lista A2 de la EPPO (Organización Europea para la Protección de las Plantas) donde se recomienda a los países de la Unión Europea su regulación como un parásito de cuarentena «mediante el control del movimiento de material vegetal de castaño, salvo el fruto» que ya es aplicable al Chancro.
El riesgo fitosantiraio es tal que los expertos consideran a la avispilla como la plaga más peligrosa del mundo para el castaño, dándose como muy probable su difusión a todo el suroeste europeo dónde abundan los castañares de fruto y de madera, ya sea por dispersión radial desde las zonas contaminadas (vuelo de hembras a cortas o medias distancias) o a través del comercio de productos vegetales contaminados desde Asia o América.
Tanto en Italia como en Japón ya se han experimentado diversos insecticidas de contacto sobre los adultos, no obstante, la dudosa efectividad y el riesgo medioambiental «hacen improcedente su uso». Además en España no está autorizado ninguno de esos productos. En China y en Korea se ha optado por su enemigos naturales para el control de la avispilla con suelta de himenópteros parasitoides como el Torymus sinensis. En Castilla y León se investiga afondo dado que la amenaza a todas luces parece evidente.
200 huevos
Se trata de una especie univoltina (completa una generación al año), reproduciéndose por partenogénesis, un fenómeno de reproducción sexual anómalo en el que se desarrolla un embrión a partir de una célula huevo no fecundada. Las larvas permanecen durante el otoño e invierno en el interior de la yemas donde van desarrollándose lentamente en los primeros estados larvarios hasta la primavera cuando el crecimiento en sus últimas fase induce a la formación de las típicas agallas en el castaño como respuesta al ataque. La pupación se da de mediados de mayo a mediados de junio: de 20 a 30 días. Es en los últimos días de la primavera cuando los adultos emergen de las agallas, hasta mediados de agosto, contribuyendo con sus vuelos a la dispersión de los daños. Las hembras, –nunca se han localizado machos–, tienen una vida muy corta, unos diez días, algunos de los cuales emplean en horadar con su mandíbula la galería de emergencia de la agalla en la que pupan, depositando grupos de 3 a 5 huevos, lo que supone que algunas yemas puedan llegar a albergar de 20 a 30 huevos des distintas hembras, pues cada hembra puede depositar hasta 200, que eclosionan a los 40 días.
Según los estudios técnicos del Centro de Sanidad Forestal de Calabazanos, a simple vista es muy difícil observar los huevos y las larvas, por lo cual el indicio más fiable para detectar la avispilla son las agallas que origina. Se trata de un insecto que «a taca a los brotes jóvenes de castaños de cualquier edad, aunque las variedades de castaños en sus fase juveniles han demostrado cierta resistencia». Interrumpe el crecimiento de los ramillos y reduce la fructificación con pérdidas que pueden alcanzar hasta el 70% en la producción habitual de fruto: castañas.