CHANY SEBASTIÁN.
Tábara, Tábara se convertía ayer en una villa guerrera poniendo frente a frente a las ancestrales danzas de paloteo y pauliteiros de España y Portugal en un empeño, conseguido, de devolver a su sitio real a la cultura tradicional de "La Raya" como parte imprescindible para comprender la historia de la comarca, para poder conservarla y ofrecerla en su mayor pureza a las generaciones venideras. Cientos de personas, entre estudiosos, etnógrafos, curiosos y folcloristas, de diferentes provincias y países, se dieron cita en la cuna del insigne León Felipe para participar en el exitoso I Encuentro Transfronterizo de Danzantes de Paloteo que, organizado por el Ayuntamiento de Tábara, ha contado con un presupuesto de 23.500 euros: 12.000 euros concedidos por la Consejería de Presidencia de la Junta de Castilla y León del Fondo Europeo de Desarrollo Regional de la Unión Europea, a través del Gabinete de Iniciativas Transfronterizas, para actividades de cooperación interregional. Así mismo han colaborado Diputación de Zamora, Consorcio de Fomento Musical, Fundación Caja Rural, Caja España y asociación cultural "La Folguera" de Tábara.
El salón noble de convenciones del "Edificio del Reloj" fue el lugar donde Mario Correia, perteneciente a centro cultural tradicional Sons da Terra de Sendim y Elías Martínez, musicólogo y músico de Villafrades (Valladolid) disertaron sobre los orígenes y la evolución de la danza del paloteo en Tras Os Montes o Terra de Miranda Portuguesa y en la frontera, así como sobre sus influencias y repercusiones culturales. Las danzas gozan de una relativa buen salud pero su mayor enemigo son los altibajos que se producen al abandonar los grupos por la edad o por la emigración alguno de su miembros. Un traspiés casi cíclico últimamente.
El momento más esperado llegaba a las 5 de la tarde con el desfile internacional en el antiguo camino de San Lorenzo, frente al Polideportivo Cubierto. Allí estuvieron puntuales con sus coloridos, artesanos y peculiares indumentarias cinco grupos españoles, de ellos tres de tierras zamoranas, Muelas del Pan, Cañizal y Tábara; Villafrades de Campos, de Valladolid; y Pobladura de Pelayo, de León. La representación lusa llegaba de las freguesías de Sendim, Malhadas y Fonte Aldeia. Todos, fueron unánimes al reivindicar otro hermanamiento para el próximo año.
Danzantes y pauliteiros eran propios de procesiones religiosas y ayer iniciaron la suya, "pagana", en la Avenida Brilat Galicia para continuar por la calle Puebla y Plaza del Reloj (con paradas y actuaciones). Luego se continuo por la Plaza Santa Rosa hasta la Plaza Mayor donde a las 18 horas actuaron magistralmente los diferentes grupos invitados, hasta la clausura entorno a las 21.30 horas. Muchas fueron las caras de sorpresa y admiración pues la mayoría de los jóvenes, pero también algunas personas mayores, desconocían que perviviese tanta riqueza etnográfica.
Antaño en tierras tabaresas, cuando se acercaba la fecha para danzar, el maestro de danzas y ceremonias reunía a los danzantes unos quince días antes, para poder iniciar los ensayos con ellos, en algunos casos incluso enseñando al nuevo danzante que se incorporaba, a bailar desde el principio. En alguna ocasión no se conseguían suficientes danzantes en el pueblo y se recurría a mozos de las localidades próximas, como es el caso de Moreruela, de esta manera los ensayos se realizaban en la casa de El Encinar, que quedaba a medio camino entre los dos pueblos facilitando el encuentro de los danzantes.