Fernando Rey | Consejero de Educación de Castilla y León

"Las tasas universitarias están un poco altas y vamos a intentar bajarlas"

"En este curso la incertidumbre se reduce a la prueba de Bachillerato. No es normal que los alumnos no sepan cómo será"

18.09.2016 | 01:22
Fernando Rey

"Soy amigo del Gobierno, pero más de la verdad". Con esta cita, parafraseando a Aristóteles, Fernando Rey (León, 1963) resume su posición intelectual como consejero de Educación de la Junta de Castilla y León: es crítico cuando considera que debe serlo, pero es leal, sobre todo a la estructura institucional y al ordenamiento jurídico.

- El curso acaba de comenzar y lo ha hecho, según la comunidad educativa, con "incertidumbre" y "provisionalidad". ¿Se verá afectado el rendimiento escolar?

-Sin duda. Lo que puede afectar es la perplejidad, la sensación por parte del profesorado de interinidad y de que quizás sus esfuerzos no van encaminados a la buena dirección. En este curso la incertidumbre se reduce a la prueba de Bachillerato sobre el acceso a la universidad que, según el Ministerio, pronto se resolverá. Por lo demás, se ha implantado la Lomce, está funcionando, y no hemos detectado mayores problemas, aunque haya aspectos cuestionables y criticables, como el peso de la filosofía o de la religión. Yo tengo la sensación de que una cosa es lo que ocurre y otra, es la percepción que tiene la comunidad escolar y la ciudadanía. No coinciden: la percepción es excesivamente alarmista, se ve la situación bastante negativa, que no se corresponde con la realidad.

-¿Es normal que los alumnos que empiezan Bachillerato no sepan cómo será la prueba a pocos días de comenzar el curso?

- No es normal. No es serio ni de recibo. No es propio de un país serio e, incluso, con un Gobierno en funciones esto es algo que tendría que haberse atendido y, además, en diálogo con las comunidades.

- En Castilla y León, usted es partidario de hacer una prueba común a las universidades de la comunidad, ¿dará tiempo este año?

-No. Yo no quiero esa prueba común para este año, ni para el que viene porque ya tenemos alumnos de segundo de Bachillerato que empiezan ya. Para estos alumnos, que no saben todavía cómo van a ser valorados, lo justo es que la prueba de acceso a la universidad sea lo más parecido a la PAU anterior y que no cambie la regla de juego porque ya ha empezado el partido. Para el futuro, lo ideal sería una única prueba estatal que era el diseño de la Lomce. Soy un firme defensor de la Lomce, a veces.

-Respecto a las otras reválidas, ¿son necesarias para mejorar el sistema?

-Aquí hay que distinguir. Un sistema educativo de calidad y serio requiere evaluaciones de calidad periódicas. Son interesantes algunas otras pruebas para medir el nivel de modo comparado entre unos escolares y otros con el fin de actuar más incisivamente. Lo que no tienen sentido son los ranking para desequilibrar la oferta y que las familias quieran unos centros maravillosos y no. ¿Tiene sentido una prueba que tenga valor académico en cuarto de la ESO? No, porque el problema real del sistema educativo es cómo evitamos que algún alumno se quede atrás y acabe fuera del sistema antes de los 16 años porque probablemente va a quedar fuera del mercado laboral. ¿Este tipo de pruebas eliminatorias supone algo para un chico que va bien en los estudios? No y aún le pueden perjudicar en un mal día, pero ¿qué pasa con los que están en el límite? Que hemos introducido un obstáculo innecesario para su desarrollo de modo muy temprano.

-Reiteradamente ha denunciado la ideologización o la politización del sistema, ¿percibe ese riesgo?

-Efectivamente: una cosa es la realidad escolar y el trabajo de nuestros profesionales y otra es la percepción que a veces se tiene sobre la realidad escolar. Nuestro sistema tiene muchos problemas, necesitamos más financiación en España, necesitamos tomarnos más en serio la educación y, sin duda, la investigación. Hay que cambiar nuestro modelo, pero es más urgente cambiar el de la Universidad que el escolar. Hay que cambiar, pese al juego político, partidista y electoral permanente. También hay que decir que el edificio ha aguantado el vendaval de la crisis y ha mantenido lo esencial y lo fundamental.

-Ya que habla de cambio educativo, ¿cuáles son las líneas maestras de esos cambios que respalda toda la comunidad educativa?

-Hay que recuperar los derechos del profesor, su carrera profesional y ciertos niveles retributivos, pero eso sólo se puede abordar cuando hay un escenario presupuestario que lo apoye. También habría que revisar algo el currículo escolar. La Lomce se dicta porque se constata que hay partes del territorio donde no se enseña lo suficiente a los niños. También, se dice que hay que cambiar el sistema e ir a uno en el que se enseñen competencias para adaptarse a un mundo laboral y de relaciones sociales que va a ser duro, pero no nos dice cómo. La preparación de los niños no puede ser la tradicional como si fueran a ser opositores a notarios, acumulando conocimientos que se olvidan, sino que nuestros escolares tienen que aprender a trabajar en equipo, a realizar presentaciones, a tener competencias informáticas y lingüísticas, inteligencia emocional, ...

-Habla de una escuela BIT: bilingüe, inclusiva y tecnológica. Para que sea inclusiva, ¿cómo piensan abordar los temas de acoso y agresiones en la escuela?

-Básicamente, por un lado estamos ya detectando las causas del acoso, excesiva timidez, homofobia, apariencia? y las vamos a diagnosticar mejor. Después, tenemos que preconizar un cambio de mentalidad ya que hasta ahora se consideraba un éxito que hubiera pocos casos. No es una muestra de éxito, sino más bien de fracaso porque sabemos que hay más acoso que el demostrado. Para poder reaccionar contra el acoso, lo primero que tenemos que hacer es conocer qué casos de acoso hay. Además, vamos a trabajar en un programa, PAR, en el que incidiremos en la reeducación de los agresores y en medidas para reforzar el empoderamiento de la víctima.

-¿Confía en que las tasas universitarias puedan bajar en esta legislatura?

-Yo espero que sí. Tenemos la idea de bajar las tasas cuando se dé el escenario presupuestario. Un alumno en Castilla y León paga 120 euros al año más de media que cualquier otro alumno español, por eso, cuando se dice que nuestros alumnos que se van fuera a estudiar y es por esta causa... pues evidentemente no. Pero las tasas están un poco altas y vamos a intentar bajarlas. Pero también hay que decir que tenemos las universidades perfectamente saneadas. Cuando se dice que aquí la gente no estudia por esto? a nosotros no nos consta, ni a las universidades, tampoco.

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