El nuevo refugio de los bisontes

El Museo de la Evolución Humana de Burgos presenta una nueva instalación que exhibe el pasado y presente de estos animales y su relación con "El Gran Bosque"

15.07.2016 | 01:17
Arsuaga presenta la nueva instalación de los bisontes.

Este nuevo espacio, modelo "land art", está integrado por una serie de animales naturalizados cedidos por la Fundación Romero Nieto - Museo Fauna Salvaje de Boñar (León) y en total está compuesto por tres bisontes, un zorro, un jabalí, un lobo, un corzo y una pareja de urogallos, así como de un panel gráfico y de un audiovisual que complementan la información sobre dichas especies. La presentación corrió a cargo de Juan Luis Arsuaga, director científico del MEH.

La nueva instalación ha sido puesta en marcha en colaboración con Paleolítico Vivo y la Fundación Romero Nieto- Museo de la Fauna Salvaje y pretende traer al centro de la ciudad de Burgos parte de nuestro pasado salvaje. Además, este nuevo espacio complementa el paisaje interior del Museo en un entorno que recrea la evolución del ecosistema de la Sierra de Atapuerca a lo largo del último millón de años.

El bisonte europeo estuvo a punto de extinguirse, ya que en la década de los 50 solo quedaba una manada de 12 ejemplares en el bosque polaco de Bialowieza. De ella se logró la reproducción de los 4.000 ejemplares que hay actualmente en el mundo (de los cuales cinco han venido a Burgos). En la actualidad, a nueve kilómetros de la Sierra de Atapuerca (Salgüero de Juarros) se está llevando a cabo el proyecto "Paleolítico Vivo", un parque pleistoceno con la presencia de bisontes, uros, caballos przewalskis y tarpanes y que trata de recrear la fauna que vivió en la zona de Atapuerca durante este periodo. Hace 12.000 años se terminó la Edad del Hielo, que se llama en geología Pleistoceno y comenzó el periodo actual, de clima mucho más benévolo, el Holoceno. El retroceso del enorme casquete que cubría gran parte del continente propició una expansión sin precedentes de los bosques, tanto los de acículas, como los de hoja plana caduca y los de hoja plana dura y permanente. De este modo, el continente europeo es todo él dominio del bosque, sea de coníferas o de frondosas, salvo muy al norte o muy arriba en las montañas (o en el árido sudeste peninsular y algún otro reducto muy seco del interior ibérico).

Las grandes estepas y praderas desaparecieron al llegar el Holoceno y con ellas se fueron las manadas de herbívoros que las pastaban y sus grandes depredadores. Hasta que la agricultura y la ganadería abrieron grandes claros, los árboles no dejaban ver el inmenso y oscuro bosque. El bisonte europeo se convirtió en el rey de las masas de pinos y abetos, de los robledales y hayedos.

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