VALLADOLID, ICAL
El sindicato médico CESM Castilla y León ha convocado una huelga general «larga», de once días de duración, que arrancará el próximo 28 de febrero y se prolongará en días alternos hasta el 30 de marzo, para exigir a la Junta que mantenga sus actuales condiciones laborales, reflejadas, principalmente, en tres disposiciones transitorias para el colectivo del Decreto 61/2005 sobre la jornada y horario en los centros e instituciones sanitarias de Sacyl, y que ahora la Administración quiere modificar a través del proyecto de Ley de Medidas Tributarias, Administrativas y Financieras y del Plan de Racionalización del Gasto Corriente. En concreto, reclaman que la ampliación de la jornada laboral en 2,5 horas para todos los empleados públicos no les discrimine, ya que, dicen, tal y como está redactada la actual propuesta obligaría a los médicos a trabajar cinco horas dos tardes al mes, al tiempo que deja el abanico abierto a que puedan tener que trabajar los sábados, cuando al resto de trabajadores se les ampliaría el horario laboral en 30 minutos diarios.
«Que no nos agredan como nos quieren agredir. Estamos abiertos a la negociación» y a mantener la calidad del actual sistema sanitario, explicó el presidente de CESM en Castilla y León, José Luis Díaz Villarig, quien precisó que llevan dos meses intentando negociar con los responsables de la Consejería de Sanidad y que en este asunto debe ser el propio presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, el que medie, porque «no puede poner en peligro la asistencia». En este sentido mantuvo que, bajo su punto de vista, con este «ataque» a los médicos que trabajan para Sacyl -unos 9.000 entre Atención Primaria y Especializada- se hace peligrar la asistencia por un problema económico. «Es preferible quitar carreteras» o rebajar la estructura de la Consejería, con «con 800 funcionarios», antes que hacer tambalear el sistema, precisó el secretario general de la formación, Eloy Díez.